El Evangelio según San Tomás es una colección de frases de Jesús. Los textos provienen de un manuscrito en papiro hallado en el 1945 junto a otros doce manuscritos en Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Los 13 manuscritos contienen un total de 52 textos religiosos y filosóficos de la antigüedad.
Se dice que el Evangelio según San Tomás en el formato que conocemos data del año 100, aunque algunas partes son más antiguas. El manuscrito contiene frases y metáforas de Jesús. Algunas de ellas nos son familiares porque quedan recogidas en el Nuevo Testamento; otras son de origen desconocido. El Dr. Soren Giversen, autor del libro “El Evangelio según Tomás”, es profesor de la Universidad de Aarhus, Dinamarca. Durante muchos años estudió el Evangelio según Tomás y lo tradujo directamente del copto, un antiguo idioma egipcio, al danés.
Texto 1: Quien encuentre el sentido de estas palabras no gustará la muerte.
Quien comprenda su verdadera naturaleza habrá vencido la muerte mediante la experiencia de la inmortalidad (experiencia del Silencio, del Ser) en la conciencia.
Texto 2: El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo.
Estas palabras nos muestran la naturaleza del desarrollo – impedimentos y progreso. Encontrar es el resultado de la búsqueda, y quien busca y encuentra un poco está destinado a continuar la búsqueda hasta que la Verdad se revela a sí misma y le muestra que la consciencia reina sobre el universo.
Texto 3: Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma.
La principal preocupación religiosa es: ¿Dónde se encuentra el Reino? Cuando el Reino se establece en nuestra consciencia, existe asimismo en el exterior. Comprender esto nos muestra la naturaleza del Reino: que los hombres son hijos del Padre Viviente. Sin esta experiencia, sin esta comprensión, vivimos en la pobreza.
Texto 4: No vacilará un anciano a su edad en preguntar a un niño de siete días por el lugar de la vida, y vivirá; pues muchos primeros vendrán a ser últimos y terminarán siendo uno solo.
El niño de siete días acaba de llegar a la tierra del Infinito, del mundo sutil. Muchos primeros vendrán a ser últimos y terminarán siendo uno solo. La unidad siempre está ahí, no importa si eres el primero o el último, ya que cada momento es Divino, cada paso en el camino es perfecto. Una planta siempre es perfecta, antes de florecer también. Florece como resultado del crecimiento, de cada paso y cada cambio a lo largo del proceso. Esto ocurre con toda la creación, incluidos los hombres. La diferencia radica en que los hombres tienen la oportunidad de comprender que cada momento, cada paso, tiene el sello de la perfección.
Texto 6: Le preguntaron sus discípulos diciéndole: “¿Quieres que ayunemos?¿Y de qué forma hemos de orar y dar limosna, y qué hemos de observar respecto a la comida?” Jesús dijo: ”No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda mantenerse sin ser revelado”.
La Verdad significa ser sincero con uno mismo. Sé tu mismo, no trates de aparentar lo que no eres. Todo se mostrará y se revelará en la luz del misterio divino. Nada puede ocultarse a Dios porque Dios es consciencia.
Texto 17: Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y en ningún corazón humano ha penetrado.
Yo, o sea Dios-consciencia, nos brinda la experiencia del Infinito, del Silencio en la consciencia, más allá de los sentidos y el intelecto, más allá de la creencia y la duda.
Texto 18: Dijeron los discípulos a Jesús: “Dinos cómo va a ser nuestro fin”. Respondió Jesús: “¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que donde está el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel que se encuentra en el principio: él conocerá el fin y no gustará la muerte”.
En la unificación del principio y el final, en el momento eterno, la muerte se disuelve.
Texto 22: Jesús vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus discípulos: “Estas criaturas a las que están dando el pecho se parecen a quienes entran en el Reino”. Ellos le dijeron: “¿Podremos nosotros – haciéndonos pequeños – entrar en el Reino?” Jesús les dijo: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, entonces podréis entrar en el Reino”.
La disolución de la dualidad se produce mediante la acción completa (Kriya), como una criatura que esta siendo amamantada. Lo exterior se hace como lo interior y viceversa. Esta es la condición del amor, la realización del paraíso (Dios).
Texto 24: Dijeron sus discípulos: “Instrúyenos acerca del lugar donde moras, pues sentimos la necesidad de indagarlo”. Díjoles: “El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las tinieblas”.
Esto es la luz interior, la apertura del tercer ojo. Si miramos a través de gafas verdes, todo el mundo nos parecerá verde. De la misma manera, con luz dentro, el mundo esta iluminado. Si dentro hay oscuridad, el mundo externo también es oscuro. Todo lo que experimentamos lo colorea nuestra consciencia, mediante nuestra presencia y nuestro conocimiento de las conexiones de la vida.
Texto 25: Dijo Jesús: “Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo”.
Esto se refiere a la no-dualidad, a la posibilidad de la consciencia de disolver la duda y el conflicto desde dentro, a unir Dios, yo mismo y el hermano.
Texto 26: Dijo Jesús: “La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano”.
Sumidos en la ignorancia, trasladamos la responsabilidad fuera de nosotros. Cuando hayamos sacado la viga de nuestro ojo, cuando hayamos comprendido nuestra verdadera naturaleza, en aquel preciso instante desaparece la paja del ojo de nuestro hermano. La condición de la mente realizada ve todo en la luz de la presencia de Dios en todos los seres humanos.
Texto 27: Si no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no hacéis del sábado sábado, no veréis al Padre”.
Si estamos implicados en todo lo que ocurre pero sin una consciencia estable, el sufrimiento continuará (“... no encontraréis el Reino.”) Vivir en este mundo, estando plenamente establecidos dentro, es el verdadero ayuno. Esto es necesario para encontrar el Reino y comprender quienes somos.
Texto 33: Lo que escuchas con uno y otro oído, pregónalo desde la cima de vuestros tejados; pues nadie enciende una lámpara y la coloca bajo el celemín o en otro lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los que entran y salen vean su resplandor”.
Sentarse solo en una cueva, escondiendo lo que has aprendido, es inútil. La Verdad requiere movimiento y renovación. Si sabes algo que puede ayudar el alma de tu hermano, es tu deber decírselo.
Texto 48: Dijo Jesús: “Si dos personas hacen la paz entre sí en esta misma casa, dirán a la montaña: ¡Desaparece de aquí! Y ésta desaparecerá”.
Hacer la paz en la misma casa significa disolver la dualidad en la consciencia, unir lo masculino y lo femenino, unir a Dios con el hombre. La condición de la consciencia Dios no tiene limitaciones; los hombres se pueden curar y las montañas se pueden mover.
Texto 49: Dijo Jesús: “Bienaventurados los solitarios y los elegidos: vosotros encontraréis el Reino, ya que de él procedéis y a él tornaréis”.
Permanecer solo (dentro en soledad) – cuando vivimos en armonía con nuestra verdadera naturaleza, entonces hallaremos el Reino. Es decir, de dónde venimos y hacia dónde vamos. La práctica del Kriya arriba y abajo en la espina dorsal es vivir el proceso entero de la creación.
Texto 50: Dijo Jesús: “Si os preguntan: ¿De dónde habéis venido?, decidles: Nosotros procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por sí misma; allí estaba afincada y se manifestó en su imagen. Si os preguntan: ¿Quién sois vosotros?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si se os pregunta: ¿Cuál es la señal de vuestro Padre que lleváis en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a la vez el reposo”.
Los principios fundamentales son el movimiento y el reposo (descanso). Adoptando estos elementos en la vida diaria, su unificación se realiza en la consciencia individual.
Texto 51: Le dijeron sus discípulos: “¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo llegará el mundo nuevo?” Él les dijo: “Ya ha llegado el reposo que esperáis, pero vosotros no caéis en la cuenta”.
Que es el “mundo nuevo” que estamos esperando? Es un mundo muerto, sin cambios ni problemas? Un mundo en el que no ocurre nada, donde se encuentra sólo lo “bueno”? “Ya ha llegado el reposo que esperáis, pero vosotros no caéis en la cuenta”. El mundo es la obra maestra del Creador, perfecta tal cual es. Lo que estamos esperando está aquí, en cada momento.
Texto 52: Sus discípulos le dijeron: “24 profetas alzaron su voz en Israel y todos hablaron de ti”. Él les dijo: “Habéis dejado a un lado al Viviente que está ante vosotros ¡y habláis de los muertos!”.
“El Viviente” es el momento, lo que ocurre aquí y ahora, lo que está delante de nosotros ahora mismo. En cambio nos preocupamos sobre “lo muerto” – el pasado y el futuro. El intelecto no está capacitado para comprender este secreto completamente. La practica del Kriya es necesaria porque ante todo, “el Viviente” es un estado mental – calma interior, gozo, sabiduría y estabilidad. Estas cualidades son los cimientos para vivir tranquilamente el Momento.
Texto 59: Dijo Jesús: “Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que luego muráis e intentéis contemplarlo y no podáis”.
Practicad Kriya, meditad, poned atención y observadlo todo. En caso contrario, morimos y perdemos nuestro derecho de nacimiento: reconocer quiénes somos.
Texto 60: Vieron a un samaritano que llevaba un cordero camino de Judea y dijo a sus discípulos: “¿Qué hace éste con el cordero?” Ellos le dijeron: “Irá a sacrificarlo para comérselo.” Y les dijo: “Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después de haberlo degollado, cuando el cordero se haya convertido en un cadáver”. Ellos dijeron: “No podrá obrar de otro modo”. Él dijo: “Vosotros aseguraos un lugar de reposo para que no os convirtáis en cadáveres y seáis devorados”.
Al no vivir en armonía con nosotros mismos, podemos decir que estamos muertos. Somos cadáveres, comidos por la vida misma. El lugar para descansar y permanecer en paz (reposo) es en el tercer ojo, en el Silencio.
Texto 61: Dijo Jesús: “Dos reposarán en un mismo lecho: el uno morirá, el otro vivirá”. Dijo Salomé: “¿Quién eres tú, hombre, y de quién? Te has subido a mi lecho y has comido de mi mesa”. Díjole Jesús: “Yo soy el que procede de quien me es idéntico; he sido hecho partícipe de los atributos de mi Padre”. Salomé dijo: “Yo soy tu discípula”. Jesús le dijo: ”Por eso es por lo que digo que si uno ha llegado a ser uno, se llenará de luz; mas en cuanto se divida, se inundará de tinieblas”.
Dualidad en la mente crea conflicto y oscuridad. El Kriya restablece el equilibrio y eleva la consciencia al nivel de la Unificación, allí dónde reconocemos nuestro Ser. La experiencia del Silencio disuelve la dualidad.
Texto 66: Dijo Jesús: “Mostradme la piedra que los albañiles han rechazado; ésta es la piedra angular”.
Buscamos en todas direcciones el gozo y la armonía, pero no encontramos. En el mundo de los sentidos y en el espacio, dónde encontramos lo que estamos buscando? Mas cerca que cualquier otra cosa, el Silencio nos está esperando pacientemente en la consciencia. Esta piedra particular, la verdadera piedra angular, no se halla en la ignorancia.
Texto 67: Dijo Jesús: “Quien sea conocedor de todo, pero falle en lo tocante a sí mismo, falla en todo”.
Supongamos que un hombre conoce totalmente el mundo físico pero desconoce la experiencia de su origen, de quién es, para que le servirá todo el conocimiento adquirido? Ni el conocimiento ni la consciencia corporal pueden fomentar un estado permanente de amor, que es lo que el hombre anhela. Si el no se satisface el anhelo, la falta de armonía y la oscuridad son nuestros compañeros, y, de hecho, nos lo estamos perdiendo todo.
Texto 71: Voy a destruir esta casa y nadie podrá reedificarla”.
“Destruir esta casa” significa apartar lo que impide el Silencio en la consciencia. Cuando esto se ha conseguido, las compuertas quedaran abiertas para siempre, y todo lo que representó un obstáculo jamás podrá ser reconstruido. Entonces el río de la vida fluye libremente.
Texto 72: Un hombre le dijo: “Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi padre”. Él replicó: “¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?”Y se dirigió a sus discípulos, diciéndoles: “¿Es que soy por ventura un repartidor?”.
Partido significa dualidad, conflicto. La consciencia-Crística, el estado mental al que llegó Jesús, se caracteriza por el cese de la dualidad, del conflicto, por la condición de la unidad y no por la de la división. (“¿Es que soy por ventura un repartidor?”)
Texto 73: Dijo Jesús: “La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor que envíe obreros para la recolección”.
La Verdad (cosecha) es ilimitada, pero interesa a pocos.
Texto 74: El dijo: “Señor, hay muchos alrededor del aljibe, pero no hay nadie dentro del aljibe”.
“Alrededor del aljibe” significa ignorancia, una búsqueda parcial del gozo en lo exterior, lo teórico, lo dogmático, el ritual.
Texto 75: Dijo Jesús: “Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en la cámara nupcial”.
En este contexto, permanecer solitario significa haberse establecido dentro, en soledad sin dualidad dialogando con el Creador. Entonces entramos en la cámara nupcial.
Texto 76: Dijo Jesús: “El reino del Padre se parece a un comerciante poseedor de mercancías, que encontró una perla. Ese comerciante era sabio: vendió sus mercancías y compró aquella perla única. Buscad vosotros también el tesoro imperecedero allí donde no entran ni polillas para devorarlo ni gusano para destruirlo”.
La condición del amor, realizada en la consciencia, sin imposición, como una realidad – ésta es la perla de la vida, donde nada perece ni es comido por las polillas o los gusanos.
Texto 77: Dijo Jesús: “Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo: el universo ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy yo; levantad una piedra y allí me encontraréis”.
Jesús describe su estado mental, la realidad verdadera, consciencia-Crística – de donde todo ha descendido y que se encuentra en todas partes. “Partid un leño”, lo divino también existe en la dualidad, en todo lo que está partido.
Texto 82: Dijo Jesús: “Quien esté cerca de mí, está cerca del fuego; quien esté lejos de mí, está lejos del Reino”.
No se trata de estar cerca o lejos del Jesús físico, sino cerca o lejos de su condición interior.
Texto 85: Dijo Jesús: “El que Adán llegara a existir se debió a una gran fuerza y a una gran riqueza; sin embargo, no llegó a ser digno de vosotros, pues en el supuesto de que hubiera conseguido ser digno, no hubiera gustado la muerte”.
La Creación es gran poder y gran riqueza; es poder y riqueza infinitos. Adán, como todo lo demás, surge de este poder creador, de éste infinito. “No llego a ser digno” se refiere al potencial que tiene cada individuo para realizar la consciencia infinita – no alcanzar este estado significa la muerte (no digno).
Texto 89: Dijo Jesús: “¿Por qué laváis lo exterior del vaso? ¿Es que no comprendéis que aquel que hizo el interior no es otro que quien hizo el exterior?”.
Purificando el interior, purificando la consciencia, lo exterior también se purifica. Establecido dentro, en la Verdad, lo interior y lo exterior serán realizados como UNO. El Uno que creó lo interior, también creó lo exterior.
Texto 91: Ellos le dijeron: “Dinos quién eres tú, para que creamos en ti”. El les dijo: “Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente”.
“Aquel que está ante vosotros” es el poder de la vida y la respuesta al misterio del tiempo, el misterio que no eres capaz de interpretar.
Texto 92: Dijo Jesús: “Buscad y encontraréis: mas aquello por lo que me preguntabais antaño – sin que yo entonces os diera respuesta alguna – quisiera manifestároslo ahora, y vosotros no me hacéis preguntas en este sentido”.
Buscar y preguntar son dos caras de la misma moneda. Cuando las respuestas no llegan, terminamos por sentirnos engañados. Al que sigue buscando (meditando), y no se rinde, se le dará.
Texto 94: Dijo Jesús: “El que busca encontrará, y al que llama se le abrirá”.
La puerta se rompe debido al empeño del buscador.
Texto 95: Dijo Jesús: “Si tenéis algún dinero, no lo prestéis con interés, sino dádselo a aquel que no va a devolvéroslo”.
Entrega tu ego, tus acciones, al Creador, de esta manera no te serán devueltos; no se aferrarán a tu mente, a tu consciencia.
Texto 103: Dijo Jesús: “Dichoso el hombre que sabe por qué flanco van a entrar los ladrones, de manera que le dé tiempo a levantarse, reunir sus fuerzas y ceñirse los lomos antes de que entren”.
“Por qué flanco van a entrar los ladrones” es el lugar de tu mente donde la dualidad existe en la consciencia, encaminándote a la falta de armonía y permitiendo que entre el miedo.
“Reunir sus fuerzas” quiere decir que es necesario movilizar la estabilidad interior, la paz y el conocimiento, de tal forma que la mente esté armada antes de que los ladrones entren.
Texto 106: Dijo Jesús: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos del hombre; y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará”.
“Hacer de dos cosas una sola” – no hay dualidad en la consciencia, lo que permanece es una realidad unida, donde el infinito domina y las montañas se pueden trasladar.
Texto 107: Dijo Jesús: “El Reino se parece a un pastor que poseía cien ovejas. Una de ellas – la más grande – se extravió. Entonces dejó abandonadas las noventa y nueve y fue en busca de ésta hasta que la encontró. Luego – tras la fatiga – dijo a la oveja: Te quiero más que a las noventa y nueve”.
Parece que lo que más amamos requiere nuestro mayor esfuerzo y perseverancia, es lo que moviliza toda nuestra atención, desesperación y dolor, porque ocupa nuestra mente mucho mas que otras cosas superficiales y “fáciles”... Pero el verdadero significado es mucho más profundo. Este texto habla sobre nuestra búsqueda del Uno, nuestra búsqueda de la Verdad, que requiere todo nuestro interés, energía y sinceridad para realizarse.
Texto 108: “Quien bebe de mi boca, vendrá a ser como yo; y yo mismo me convertiré en él, y lo que está oculto le será revelado”.
“Beber de mi boca”. El que ha experimentado lo Divino y realizado la consciencia Unidad, “vendrá a ser como yo”, entra en el mismo estado mental que Jesús. “Yo mismo me convertiré en él” – ambos han realizado la consciencia Unidad y, por consiguiente, son lo mismo. Entonces “lo que está oculto” será revelado y será comprensible.
Texto 111: Dijo Jesús: “Arrollados serán los cielos y la tierra en vuestra presencia, mientras que quien vive del Viviente no conocerá muerte”; pues Jesús dice: “Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el mundo”.
La muerte sólo puede existir mientras no hayamos realizado nuestra naturaleza inmortal. “Perder el cuerpo” no es morir, sino mudarse de una condición a otra. Para “Quien se encuentra a sí mismo” – el mundo, lo exterior, pierde su protagonismo en la consecución de la felicidad permanente ya que la felicidad es un estado mental, el resultado del cese del conflicto en la consciencia.
Texto 113: Le dijeron sus discípulos: “¿Cuándo va a llegar el Reino?” Dijo Jesús: “No vendrá con expectación. No dirán: ¡Helo aquí! o ¡Helo allá!, sino que el reino del Padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven”.
El dilema humano reside en que a menudo deseamos algo diferente a lo que tenemos. Pero la Verdad, lo que estamos buscando, ya está aquí. Es el Reino, que se halla en todas partes, pero que no vemos porque esperamos o deseamos algo distinto – quizás un paraíso en el que ocurra sólo “lo Bueno”. Pero esto es imposible, ya que es precisamente la dualidad entre el Uno y el Tres lo que crea y mantiene la Creación. La felicidad es la unificación de estos elementos opuestos en nuestra consciencia. Este es el Reino, la Verdad que buscamos.
EVANGELIO SEGÚN TOMÁS
Bienvenido, Somos seguidores de Jesús arraigados tradición cristiana unitaria
miércoles, 30 de diciembre de 2009
viernes, 25 de diciembre de 2009
Versículos y frases para Navidad
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que será Señor en Israel;
y sus salidas sonfv desde el principio, desde los días de la eternidad.
Miqueas 5:2
Por tanto, el Señor mismo os dará señal:
He aquí que la doncella concebirá,
y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaías 7:14
Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia,
tal como la aflicción que le vino en el tiempo que
livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí;
pues al fin llenará de gloria el camino del mar,
de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz;
los que moraban en tierra de sombra de muerte,
luz resplandeció sobre ellos.
Isaías 9:1 - 2
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios
a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una doncella desposada con un varón que se llamaba José,
de la casa de David; y el nombre de la doncella era María.
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo:
¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras,
y pensaba qué salutación sería esta.
Entonces el ángel le dijo: María, no temas,
porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo,
y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo;
y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti,
y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios...
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor;
hágase conmigo conforme a tu palabra.
Y el ángel se fue de su presencia.
San Lucas 1:26 - 38
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
de la cual habló a nuestros padres,
para con Abraham y su descendencia para siempre.
San Lucas 1: 46 -55
Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David,
que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
para ser empadronado con María su mujer,
desposada con él, la cual estaba encinta.
Y aconteció que estando ellos allí,
se cumplieron los días de su alumbramiento.
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales,
y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
San Lucas 2:4 - 7
Había pastores en la misma región,
que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor,
y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;
y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo,
que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David,
un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales,
acostado en un pesebre.
Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales,
que alababan a Dios, y decían:
¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres!
San Lucas 1:8 - 14
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,
y el principado sobre su hombro;
y se llama Milagro de Consejero, Guerrero Divino, Jefe Perpetuo, Príncipe de la Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,
sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio
y en justicia desde ahora y para siempre.
Isaías 9:6
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre,
venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;
pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino , y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios...
San Juan 1:9-12
...Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
para encaminar nuestros pies por camino de paz.
Lucas 1:79
Y aquella palabra fue hecho carne, y habitó entre nosotros
(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y de verdad.
San Juan 1:14
Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios;[j] el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado a conocer
San Juan 1:17-18
Llegaron al lugar en que estaba la gruta, y
he aquí que una nube luminosa la cubría. Y la partera exclamó: Mi alma
ha sido exaltada en este día, porque mis ojos han visto prodigios
anunciadores de que un Salvador le ha nacido a Israel. Y la nube se
retiró en seguida de la gruta, y apareció en ella una luz tan grande,
que nuestros ojos no podían soportarla . Y
esta luz disminuyó poco a poco, hasta que el niño apareció, y tomó el
pecho de su madre María. Y la partera exclamó: Gran día es hoy para mí,
porque he visto un espectáculo nuevo
XIX 2 Proto evanangelio de Santiago
3. Y nuestra primera madre entró en la caverna, tomó al niño en sus brazos, y lo acarició con ternura. Y bendecía a Dios, porque el niño tenía un semblante resplandeciente, hermoso y de rasgos muy abiertos. Y, envolviéndolo en pañales, lo depositó en el pesebre de los bueyes, y luego salió de la gruta. Y, de pronto, vio a una mujer llamada Salomé, que procedía de la ciudad de Jerusalén. Y, yendo hacia ella, le dijo: Te anuncio una feliz y buena nueva. En esta gruta, ha traído al mundo un hijo una virgen que no ha conocido en absoluto varón.
EL EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA
5. Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y la dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.
Apócrifo de San Mateo
Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. (...) De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla." (Protoevangelio de Santiago, XIX)
"Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles…" (Apócrifo de San Mateo)
"En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas (...) Y en cuanto salió la luz, la doncella adoró a Aquel a quien reconoció haber ella misma alumbrado. El niño lanzaba de sí resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista, pues sólo Él apareció como paz que apacigua todo...
(Liber de infantia Salvatoris)
http://barujnazareno.blogspot.com/2009/12/el-nacimiento.html
Frases para felicitar la Navidad
Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año. (Charles Dickens)
Ojala pudiesemos meter el espiritud de navidad en jarros y abrir un jarro cada mes del año. (Harlan Miller)
La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y tener merced es comprender el verdadero significado de Navidad. (Calvin Coolidge)
Tal vez el mejor adorno de navidad es una gran sonrisa.
Si no sabes qué regalar a tus seres más queridos en Navidad, regáleles tu amor.
Bendita sea la fecha que une a todo el mundo en una conspiración de amor. (Hamilton Wright Mabi)
No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos, queridos y tradiciones. (Bill McKibben)
¿Qué es la Navidad? Es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Es el deseo más sincero de que cada taza se rebose con bendiciones ricas y eternas, y de que cada camino nos lleve a la paz. (Agnes M. Pharo)
¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar! (Charles Dickens)
Viene cada año y vendrá para siempre. Y con la Navidad vienen los recuerdos y las costumbres. Esos recuerdos cotidianos humildes a los que todas las madres nos agarramos. Como la Virgen María, en los rincones secretos de su corazón. (Marjorie Holmes)
La Navidad! La propia palabra llena nuestros corazones de alegría. No importa cuánto temamos las prisas, las listas de regalos navideños y las felicitaciones que nos queden por hacer. Cuando llegue el día de Navidad, nos viene el mismo calor que sentíamos cuando éramos niños, el mismo calor que envuelve nuestro corazón y nuestro hogar. (Joan Winmill Brown)
La Navidad.....no es un acontecimiento, sino una parte de su hogar que uno lleva siempre en su corazón. (Freya Stark)
Para los buenos momentos, gratitud.
Para los malos, mucha esperanza.
Para cada día, una ilusión.
Y siempre, siempre, felicidad.
Esto es lo que te deseo para el 2008. (Mari Carmen)
Que en estas fiestas, la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino, y tu felicidad mi mejor deseo
Si estas fiestas ves a un señor vestido de rojo bajando por tu chimenea y te mete en un saco, no te asustes, este año he edido que mi regalo seas tú
La magia de la navidad es la magia de las personas... como tú que haces que un año se pase volando...
El mejor regalo que me pueden hacer esta Navidad ya lo tengo...eres tú
A veces alguien llega a tu vida y sabes de inmediato que nació para estar allí. Por eso te echo de menos tanto esta Navidad...
La navidad no es necesaria para vivir, pero contigo aumenta su valor mil veces.
Un puñado de turrón bastará para la Navidad, pero un puñado de tu amistad (o amor) me alimentaría de por vida.
Te quería mandar algo súper especial para esta Navidad, pero tuve un problema... ¿Cómo envuelves un abrazo y un besote?
Que esta Navidad convierta... cada deseo en flor, cada dolor en estrella, cada lágrima en sonrisa, cada corazón en dulce morada
Tal vez el mejor adorno de navidad es una gran sonrisa, aqui tienes la mia :-)
Cuando recibas este sms, cierra los ojos e imagina los momentos más felices de tu vida; eso es lo que deseo para ti, un año lleno de felicidad
Brindo por nuestra amistad y quiero que sepas que estoy muy feliz de tenerte entre mis amigos. Feliz Navidad!
Las mejores cosas de la vida nunca vienen solas y en estas Navidades lo confirmé... ¡Vienen contigo! ¡FELIZ NAVIDAD!
Si fuera una estrella fugaz escribiría en lo alto del cielo ¡Feliz Navidad! Por que es lo que te deseo, unas felices fiestas y prosperidad para el próximo año.
Para Navidad: felicidad, para Año Nuevo: prosperidad, y para siempre: nuestra amistad
Los amigos son como las estrellas, no siempre hablas con ellas pero tu sabes que siempre están allí
Si vagas por el mundo buscando el espíritu de la Navidad, no lo verás. La Navidad se ve con el corazón.
Mejor que todos los regalos debajo del árbol de navidad es la presencia de una familia feliz.
Aunque se pierdan otras cosas a lo largo de los años, mantengamos la Navidad como algo brillante.…. Regresemos a nuestra fe infantil. (Grace Noll Crowell)
de ti me saldrá el que será Señor en Israel;
y sus salidas sonfv desde el principio, desde los días de la eternidad.
Miqueas 5:2
Por tanto, el Señor mismo os dará señal:
He aquí que la doncella concebirá,
y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Isaías 7:14
Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia,
tal como la aflicción que le vino en el tiempo que
livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí;
pues al fin llenará de gloria el camino del mar,
de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz;
los que moraban en tierra de sombra de muerte,
luz resplandeció sobre ellos.
Isaías 9:1 - 2
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios
a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una doncella desposada con un varón que se llamaba José,
de la casa de David; y el nombre de la doncella era María.
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo:
¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras,
y pensaba qué salutación sería esta.
Entonces el ángel le dijo: María, no temas,
porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo,
y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo;
y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti,
y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios...
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor;
hágase conmigo conforme a tu palabra.
Y el ángel se fue de su presencia.
San Lucas 1:26 - 38
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
Hizo proezas con su brazo;
esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia
de la cual habló a nuestros padres,
para con Abraham y su descendencia para siempre.
San Lucas 1: 46 -55
Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David,
que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
para ser empadronado con María su mujer,
desposada con él, la cual estaba encinta.
Y aconteció que estando ellos allí,
se cumplieron los días de su alumbramiento.
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales,
y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
San Lucas 2:4 - 7
Había pastores en la misma región,
que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor,
y la gloria del Señor los rodeó de resplandor;
y tuvieron gran temor.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo,
que será para todo el pueblo:
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David,
un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales,
acostado en un pesebre.
Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales,
que alababan a Dios, y decían:
¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz,
buena voluntad para con los hombres!
San Lucas 1:8 - 14
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,
y el principado sobre su hombro;
y se llama Milagro de Consejero, Guerrero Divino, Jefe Perpetuo, Príncipe de la Paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite,
sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio
y en justicia desde ahora y para siempre.
Isaías 9:6
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre,
venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;
pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino , y los suyos no le recibieron.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios...
San Juan 1:9-12
...Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
para encaminar nuestros pies por camino de paz.
Lucas 1:79
Y aquella palabra fue hecho carne, y habitó entre nosotros
(y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre),
lleno de gracia y de verdad.
San Juan 1:14
Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios;[j] el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado a conocer
San Juan 1:17-18
Llegaron al lugar en que estaba la gruta, y
he aquí que una nube luminosa la cubría. Y la partera exclamó: Mi alma
ha sido exaltada en este día, porque mis ojos han visto prodigios
anunciadores de que un Salvador le ha nacido a Israel. Y la nube se
retiró en seguida de la gruta, y apareció en ella una luz tan grande,
que nuestros ojos no podían soportarla . Y
esta luz disminuyó poco a poco, hasta que el niño apareció, y tomó el
pecho de su madre María. Y la partera exclamó: Gran día es hoy para mí,
porque he visto un espectáculo nuevo
XIX 2 Proto evanangelio de Santiago
3. Y nuestra primera madre entró en la caverna, tomó al niño en sus brazos, y lo acarició con ternura. Y bendecía a Dios, porque el niño tenía un semblante resplandeciente, hermoso y de rasgos muy abiertos. Y, envolviéndolo en pañales, lo depositó en el pesebre de los bueyes, y luego salió de la gruta. Y, de pronto, vio a una mujer llamada Salomé, que procedía de la ciudad de Jerusalén. Y, yendo hacia ella, le dijo: Te anuncio una feliz y buena nueva. En esta gruta, ha traído al mundo un hijo una virgen que no ha conocido en absoluto varón.
EL EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA
5. Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y la dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.
Apócrifo de San Mateo
Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. (...) De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla." (Protoevangelio de Santiago, XIX)
"Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles…" (Apócrifo de San Mateo)
"En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas (...) Y en cuanto salió la luz, la doncella adoró a Aquel a quien reconoció haber ella misma alumbrado. El niño lanzaba de sí resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista, pues sólo Él apareció como paz que apacigua todo...
(Liber de infantia Salvatoris)
http://barujnazareno.blogspot.com/2009/12/el-nacimiento.html
Frases para felicitar la Navidad
Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año. (Charles Dickens)
Ojala pudiesemos meter el espiritud de navidad en jarros y abrir un jarro cada mes del año. (Harlan Miller)
La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y tener merced es comprender el verdadero significado de Navidad. (Calvin Coolidge)
Tal vez el mejor adorno de navidad es una gran sonrisa.
Si no sabes qué regalar a tus seres más queridos en Navidad, regáleles tu amor.
Bendita sea la fecha que une a todo el mundo en una conspiración de amor. (Hamilton Wright Mabi)
No existe la Navidad ideal, solo la Navidad que usted decida crear como reflejo de sus valores, deseos, queridos y tradiciones. (Bill McKibben)
¿Qué es la Navidad? Es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Es el deseo más sincero de que cada taza se rebose con bendiciones ricas y eternas, y de que cada camino nos lleve a la paz. (Agnes M. Pharo)
¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar! (Charles Dickens)
Viene cada año y vendrá para siempre. Y con la Navidad vienen los recuerdos y las costumbres. Esos recuerdos cotidianos humildes a los que todas las madres nos agarramos. Como la Virgen María, en los rincones secretos de su corazón. (Marjorie Holmes)
La Navidad! La propia palabra llena nuestros corazones de alegría. No importa cuánto temamos las prisas, las listas de regalos navideños y las felicitaciones que nos queden por hacer. Cuando llegue el día de Navidad, nos viene el mismo calor que sentíamos cuando éramos niños, el mismo calor que envuelve nuestro corazón y nuestro hogar. (Joan Winmill Brown)
La Navidad.....no es un acontecimiento, sino una parte de su hogar que uno lleva siempre en su corazón. (Freya Stark)
Para los buenos momentos, gratitud.
Para los malos, mucha esperanza.
Para cada día, una ilusión.
Y siempre, siempre, felicidad.
Esto es lo que te deseo para el 2008. (Mari Carmen)
Que en estas fiestas, la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino, y tu felicidad mi mejor deseo
Si estas fiestas ves a un señor vestido de rojo bajando por tu chimenea y te mete en un saco, no te asustes, este año he edido que mi regalo seas tú
La magia de la navidad es la magia de las personas... como tú que haces que un año se pase volando...
El mejor regalo que me pueden hacer esta Navidad ya lo tengo...eres tú
A veces alguien llega a tu vida y sabes de inmediato que nació para estar allí. Por eso te echo de menos tanto esta Navidad...
La navidad no es necesaria para vivir, pero contigo aumenta su valor mil veces.
Un puñado de turrón bastará para la Navidad, pero un puñado de tu amistad (o amor) me alimentaría de por vida.
Te quería mandar algo súper especial para esta Navidad, pero tuve un problema... ¿Cómo envuelves un abrazo y un besote?
Que esta Navidad convierta... cada deseo en flor, cada dolor en estrella, cada lágrima en sonrisa, cada corazón en dulce morada
Tal vez el mejor adorno de navidad es una gran sonrisa, aqui tienes la mia :-)
Cuando recibas este sms, cierra los ojos e imagina los momentos más felices de tu vida; eso es lo que deseo para ti, un año lleno de felicidad
Brindo por nuestra amistad y quiero que sepas que estoy muy feliz de tenerte entre mis amigos. Feliz Navidad!
Las mejores cosas de la vida nunca vienen solas y en estas Navidades lo confirmé... ¡Vienen contigo! ¡FELIZ NAVIDAD!
Si fuera una estrella fugaz escribiría en lo alto del cielo ¡Feliz Navidad! Por que es lo que te deseo, unas felices fiestas y prosperidad para el próximo año.
Para Navidad: felicidad, para Año Nuevo: prosperidad, y para siempre: nuestra amistad
Los amigos son como las estrellas, no siempre hablas con ellas pero tu sabes que siempre están allí
Si vagas por el mundo buscando el espíritu de la Navidad, no lo verás. La Navidad se ve con el corazón.
Mejor que todos los regalos debajo del árbol de navidad es la presencia de una familia feliz.
Aunque se pierdan otras cosas a lo largo de los años, mantengamos la Navidad como algo brillante.…. Regresemos a nuestra fe infantil. (Grace Noll Crowell)
JESÚS ES EL HIJO, NO EL PADRE
Algunos creen que Jesús y Hashem es el mismo, pero esto no es lo que el Señor nos ha dado para creer, Yahweh es el Padre, y él solo, fuera de Él no hay otro, Él es la única fuente de poder, no dará Su gloria a otro, él es un Padre celoso (Isaías 42:8,43:10-11,44:6,45:5-6,18, 46:9,48:11, Ex.34: 14,20 : 5).
Yahshúa (Jesús) es el Hijo de Hashem (Isa.45: 11,13). Si alguien dice diferente es un anti-Mesías, si usted dice que es el Padre, entonces usted está diciendo que Yahshua (Jesús) es un mentiroso, porque él dijo que es el hijo de Hashem. Yahshua dijo Yo y mi Padre somos uno (Juan 14:4-11). Las personas han malinterpretado estos versos, y dicen que Yahshua (Jesús) es el Padre, pero ésta es una mala interpretación. Lo que Yahshúa está diciendo cuando dijo que el que lo ve a él ve al Padre, es que viene en la autoridad de Hashem, por la vida que vivió, se podía ver a Hashem en él.
Estamos diciendo lo mismo que Yahshua (Jesús) dijo entonces, venimos en la autoridad de Yahshua (Jesús), por la vida que vivimos se puede ver a Yahshua (Jesús) en nosotros, así que podemos decir, si usted nos ve, ve a Yahshua (Jesús). Esto no quiere decir que somos Yahshua (Jesús). Eso es lo que Yahshua (Jesús) estaba diciendo en Juan 14. Hay muchas escrituras para demostrar que Yahshua (Jesús) es el Hijo, y que Hashem es el Padre, algunos textos les vamos a dar al final de esta página.
Algunos dicen que la trinidad prueba que son uno (1 Juan 5:7-8), pero esto no es así. Lo que la Trinidad está diciendo es esto, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo concuerdan como uno. Ellos no son todos un solo ser, Yahweh es el Padre, Yahshua (Jesús) es el Hijo, el Espíritu Santo es el espíritu o poder de Hashem. Que los tres existen, pero los tres no son uno, todos están de acuerdo como uno.
Gal. 1:1 demuestra que Hashem es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo. El verso muestra claramente que Yahshua (Jesús) tuvo que ser resucitado de los muertos por nuestro Padre Hashem, dos seres diferentes, Yahweh es el mayor. En el versículo 3, Pablo hace una distinción entre Hashem (Dios), el Padre, y nuestro Rey (señor) Yahshua (Jesús) el Mesías. Pablo está diciendo en el versículo 12, que tiene la revelación de Yahshua (Jesús) el Mesías, lo que significa que él sabe quién es Yahshua (Jesús), como él lo declaró en el versículo 1 y 3, que Hashem es el Padre y Yahshua (Jesús) es el Hijo de Hashem.
Estas son algunas escrituras para demostrar que Yahweh y Yahshua (Jesús) no son un ser: Apo. 1:1-2,5-6, Apo. 2:18,27. Apo. 3:5,12, Mat. 4:3,6-7,10 Mat. 6:8-13, Mat. 7:21, Mat. 10:32-33,40, Mat.11 :25-27, Mat. 12:50 16:13-17,27, 18:19, 19:17,; 20:23,24:36, 26:39,42,53, Juan 2:16-18, 4:34 Juan 5:19 — 47, 6:38-40,44-46, 8:19,28-29,38,42,49,54, Juan 10:17-28,25,29,32,36, (Juan 13:16 trae este punto aún más claro, afirma que aquel que es enviado no es mayor que aquel que le envió, el Señor envió a Yahshua-Jesús) (Juan 13:20, Juan 14:1-2,11-16,20-24,28, muestra que Yahweh es mayor que Yahshua (Jesús), lo que demuestra aún más que Yahweh es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo, y no el Padre), Juan 14:31,15:1,9-10,16,21, Juan 16: 5,10,15-17,23,26-28, Juan 17, Juan 18: 11, Juan 20:21, Mat. 10:32-33,40, 7:21, Mat. Mateo 12:50. 15:13, 16:17, 18:10,19,35, Mat. 20:23, Mat. 26:39,42,53, Mat. 28:19, Marcos 8:38, 9:37, Salmo 2:7, 8:9,26-27, Lucas 1:31-32, Juan 3:35,36.
Por Pastor W. Fletcher
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Escrito por apologista el 25/12/2009 04:52 | Comentarios (0)
JESÚS NO ES DIOS TODOPODEROSO
JESÚS NO ES DIOS TODOPODEROSO
La divinidad del Hijo.
Me parece que cuando Jesús se refirió a sí mismo como poseedor de «divinidad» era invariablemente en términos del Padre que moraba en él, y no como el encarnado “Dios el Hijo”. El nunca habla de “el Hijo que mora en mí”. En su lugar, Jesús fue habitado por su Dios de la misma manera como fue el arca de la alianza. En Juan 17:3, Jesús claramente establece a sí mismo en contraste con “el único que es verdaderamente Dios, el Padre (ver también Juan 5:44).
Además, donde el título Dios ’se aplica a Jesús por otros, éste armoniza mucho mejor con la Biblia hebrea para leerlo en términos de una igualdad funcional, en contraposición a la identidad de la sustancia. Moisés fue hecho un dios para Faraón (Éxodo 7:1), porque actuó como soporte de Yahvé para sus relaciones con Egipto. De la misma manera, Pablo describe a Satanás como “dios de esta edad” en que ocupa el dominio, usurpado de Adán, y que el Hijo gozará en el siglo venidero.
Por supuesto, la distinción entre la d “pequeña” ‘y’ B grande ‘en nuestras traducciones españolas es artificial, ya que no había ninguna en el original hebreo o en los manuscritos griegos.
Jesús funciona como Dios hacia la humanidad en que él hizo y habló como lo haría Dios el Padre, resucitando, juzgando, y perdonando a los hombres.
Sin embargo, para todo esto, quiero insistir en que no hay pruebas de que los apóstoles alguna vez se desviaron del monoteísmo en la forma unitaria estricta de los padres judíos. Todavía hay un solo Dios Creador, el Padre, a pesar de la adición de un vice-regente, Jesús, el agente de Dios a través del cual interactúa con el hombre. Sin duda, es significativo que el única claramente articulada teología de la “encarnación” en el Nuevo Testamento se encuentra en la boca de los paganos equivocados (Hechos 14:10). Según 1 Tim 2:5, Dios es uno y su hijo es un hombre (no sería éste el lugar perfecto para presentar el “dios-hombre”?).
Conservar un concepto de Jesús como ‘Dios’ en un ’sentido homousiano’ (siendo de la misma sustancia que Dios Padre, un término griego que no se encuentra en ningún lugar de la Biblia) tiene un doble efecto:
En primer lugar, divide a la divinidad, en violación de lo que, según Jesús, fue el primer y mayor mandamiento (Marcos 12:29-30). Esto se confirma en el credo contradictorio de Atanasio de que «el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios, sin embargo, no hay tres Dioses, sino uno”.
En segundo lugar, eclipsa la humanidad de Jesús, un aspecto sobre el que está puesto el énfasis bíblico más pesado. Evidencia de esto se encuentra en la declaración de Calcedonia de que el Hijo poseía una “naturaleza humana impersonal”. Que él es “hombre”, pero no ‘un hombre’. Leer a la luz de 1 Juan 4:3. Esto debe hacer que suene la voz de alarma.
¿Qué pasa con el Espíritu Santo?
En el desarrollo del pensamiento patrístico, el espíritu no se convirtió en una persona en la divinidad hasta mucho después de que el Hijo fue reconocido Dios consustancial con el Padre. En rigor, el espíritu de Dios parece ser su presencia operativa, en contraposición a una tercera persona en la divinidad.. Es el Dios dinámico, alcanzando el mundo para crear, inspirar, alentar, guiar, etc
Por otra parte, parece aludir a la “vida interior” de Dios, a menudo se utiliza como sinónimo de su pensamiento y, por extensión, de su palabra expresada. Por supuesto, lo mismo podría decirse de nuestro espíritu humano. Ellos también pueden ser vejados, ofendidos, etc sin ser otra persona que subsiste dentro de nuestro” esencia”.
Incluso puede ser que el ‘espíritu’ no sea una categoría ontológica en absoluto, sino más bien, una metáfora. El significado literal de la palabra ruach en hebreo y pneuma en griego son, en ambos casos, viento / respiración. Esto ha sido oscurecido por su transliteración al español del latín spiritus ‘ , en oposición a la traducción correcta. Así, “espíritu” no puede ser nada en sí mismo, sino más bien un término, en calidad de un stand para diversas funciones.
Alguna confusión ha surgido debido a la personificación de Jesús del espíritu en los últimos capítulos de Juan, como el “Paráclito”, que se haría cargo de su papel después de su ascensión. Pero esto es hebraísmo estándar. Uno de los mejores ejemplos sería la personificación de Salomón de la “señora sabiduría” en Proverbios capítulo 8. La Excelente Cristología en formación de James Dunn ofrece muchos ejemplos del judaísmo de la época de Jesús de la utilización generalizada de este dispositivo en relación con los atributos de Dios.
Incluso hoy en día diríamos de una nave, “Dios la bendiga a ella ya todos los que navegan en ella”. Pero, aunque a menudo personalizar los objetos inanimados, nunca nos referiríamos a una persona en calidad de ‘eso’ a menos que quisiéramos insultarlos a ellos. Sin embargo, en ambos Testamentos, el espíritu de Dios se refiere casi exclusivamente en términos impersonales.
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Yahshúa (Jesús) es el Hijo de Hashem (Isa.45: 11,13). Si alguien dice diferente es un anti-Mesías, si usted dice que es el Padre, entonces usted está diciendo que Yahshua (Jesús) es un mentiroso, porque él dijo que es el hijo de Hashem. Yahshua dijo Yo y mi Padre somos uno (Juan 14:4-11). Las personas han malinterpretado estos versos, y dicen que Yahshua (Jesús) es el Padre, pero ésta es una mala interpretación. Lo que Yahshúa está diciendo cuando dijo que el que lo ve a él ve al Padre, es que viene en la autoridad de Hashem, por la vida que vivió, se podía ver a Hashem en él.
Estamos diciendo lo mismo que Yahshua (Jesús) dijo entonces, venimos en la autoridad de Yahshua (Jesús), por la vida que vivimos se puede ver a Yahshua (Jesús) en nosotros, así que podemos decir, si usted nos ve, ve a Yahshua (Jesús). Esto no quiere decir que somos Yahshua (Jesús). Eso es lo que Yahshua (Jesús) estaba diciendo en Juan 14. Hay muchas escrituras para demostrar que Yahshua (Jesús) es el Hijo, y que Hashem es el Padre, algunos textos les vamos a dar al final de esta página.
Algunos dicen que la trinidad prueba que son uno (1 Juan 5:7-8), pero esto no es así. Lo que la Trinidad está diciendo es esto, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo concuerdan como uno. Ellos no son todos un solo ser, Yahweh es el Padre, Yahshua (Jesús) es el Hijo, el Espíritu Santo es el espíritu o poder de Hashem. Que los tres existen, pero los tres no son uno, todos están de acuerdo como uno.
Gal. 1:1 demuestra que Hashem es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo. El verso muestra claramente que Yahshua (Jesús) tuvo que ser resucitado de los muertos por nuestro Padre Hashem, dos seres diferentes, Yahweh es el mayor. En el versículo 3, Pablo hace una distinción entre Hashem (Dios), el Padre, y nuestro Rey (señor) Yahshua (Jesús) el Mesías. Pablo está diciendo en el versículo 12, que tiene la revelación de Yahshua (Jesús) el Mesías, lo que significa que él sabe quién es Yahshua (Jesús), como él lo declaró en el versículo 1 y 3, que Hashem es el Padre y Yahshua (Jesús) es el Hijo de Hashem.
Estas son algunas escrituras para demostrar que Yahweh y Yahshua (Jesús) no son un ser: Apo. 1:1-2,5-6, Apo. 2:18,27. Apo. 3:5,12, Mat. 4:3,6-7,10 Mat. 6:8-13, Mat. 7:21, Mat. 10:32-33,40, Mat.11 :25-27, Mat. 12:50 16:13-17,27, 18:19, 19:17,; 20:23,24:36, 26:39,42,53, Juan 2:16-18, 4:34 Juan 5:19 — 47, 6:38-40,44-46, 8:19,28-29,38,42,49,54, Juan 10:17-28,25,29,32,36, (Juan 13:16 trae este punto aún más claro, afirma que aquel que es enviado no es mayor que aquel que le envió, el Señor envió a Yahshua-Jesús) (Juan 13:20, Juan 14:1-2,11-16,20-24,28, muestra que Yahweh es mayor que Yahshua (Jesús), lo que demuestra aún más que Yahweh es el Padre, y Yahshua (Jesús) es el Hijo, y no el Padre), Juan 14:31,15:1,9-10,16,21, Juan 16: 5,10,15-17,23,26-28, Juan 17, Juan 18: 11, Juan 20:21, Mat. 10:32-33,40, 7:21, Mat. Mateo 12:50. 15:13, 16:17, 18:10,19,35, Mat. 20:23, Mat. 26:39,42,53, Mat. 28:19, Marcos 8:38, 9:37, Salmo 2:7, 8:9,26-27, Lucas 1:31-32, Juan 3:35,36.
Por Pastor W. Fletcher
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Escrito por apologista el 25/12/2009 04:52 | Comentarios (0)
JESÚS NO ES DIOS TODOPODEROSO
JESÚS NO ES DIOS TODOPODEROSO
La divinidad del Hijo.
Me parece que cuando Jesús se refirió a sí mismo como poseedor de «divinidad» era invariablemente en términos del Padre que moraba en él, y no como el encarnado “Dios el Hijo”. El nunca habla de “el Hijo que mora en mí”. En su lugar, Jesús fue habitado por su Dios de la misma manera como fue el arca de la alianza. En Juan 17:3, Jesús claramente establece a sí mismo en contraste con “el único que es verdaderamente Dios, el Padre (ver también Juan 5:44).
Además, donde el título Dios ’se aplica a Jesús por otros, éste armoniza mucho mejor con la Biblia hebrea para leerlo en términos de una igualdad funcional, en contraposición a la identidad de la sustancia. Moisés fue hecho un dios para Faraón (Éxodo 7:1), porque actuó como soporte de Yahvé para sus relaciones con Egipto. De la misma manera, Pablo describe a Satanás como “dios de esta edad” en que ocupa el dominio, usurpado de Adán, y que el Hijo gozará en el siglo venidero.
Por supuesto, la distinción entre la d “pequeña” ‘y’ B grande ‘en nuestras traducciones españolas es artificial, ya que no había ninguna en el original hebreo o en los manuscritos griegos.
Jesús funciona como Dios hacia la humanidad en que él hizo y habló como lo haría Dios el Padre, resucitando, juzgando, y perdonando a los hombres.
Sin embargo, para todo esto, quiero insistir en que no hay pruebas de que los apóstoles alguna vez se desviaron del monoteísmo en la forma unitaria estricta de los padres judíos. Todavía hay un solo Dios Creador, el Padre, a pesar de la adición de un vice-regente, Jesús, el agente de Dios a través del cual interactúa con el hombre. Sin duda, es significativo que el única claramente articulada teología de la “encarnación” en el Nuevo Testamento se encuentra en la boca de los paganos equivocados (Hechos 14:10). Según 1 Tim 2:5, Dios es uno y su hijo es un hombre (no sería éste el lugar perfecto para presentar el “dios-hombre”?).
Conservar un concepto de Jesús como ‘Dios’ en un ’sentido homousiano’ (siendo de la misma sustancia que Dios Padre, un término griego que no se encuentra en ningún lugar de la Biblia) tiene un doble efecto:
En primer lugar, divide a la divinidad, en violación de lo que, según Jesús, fue el primer y mayor mandamiento (Marcos 12:29-30). Esto se confirma en el credo contradictorio de Atanasio de que «el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios, sin embargo, no hay tres Dioses, sino uno”.
En segundo lugar, eclipsa la humanidad de Jesús, un aspecto sobre el que está puesto el énfasis bíblico más pesado. Evidencia de esto se encuentra en la declaración de Calcedonia de que el Hijo poseía una “naturaleza humana impersonal”. Que él es “hombre”, pero no ‘un hombre’. Leer a la luz de 1 Juan 4:3. Esto debe hacer que suene la voz de alarma.
¿Qué pasa con el Espíritu Santo?
En el desarrollo del pensamiento patrístico, el espíritu no se convirtió en una persona en la divinidad hasta mucho después de que el Hijo fue reconocido Dios consustancial con el Padre. En rigor, el espíritu de Dios parece ser su presencia operativa, en contraposición a una tercera persona en la divinidad.. Es el Dios dinámico, alcanzando el mundo para crear, inspirar, alentar, guiar, etc
Por otra parte, parece aludir a la “vida interior” de Dios, a menudo se utiliza como sinónimo de su pensamiento y, por extensión, de su palabra expresada. Por supuesto, lo mismo podría decirse de nuestro espíritu humano. Ellos también pueden ser vejados, ofendidos, etc sin ser otra persona que subsiste dentro de nuestro” esencia”.
Incluso puede ser que el ‘espíritu’ no sea una categoría ontológica en absoluto, sino más bien, una metáfora. El significado literal de la palabra ruach en hebreo y pneuma en griego son, en ambos casos, viento / respiración. Esto ha sido oscurecido por su transliteración al español del latín spiritus ‘ , en oposición a la traducción correcta. Así, “espíritu” no puede ser nada en sí mismo, sino más bien un término, en calidad de un stand para diversas funciones.
Alguna confusión ha surgido debido a la personificación de Jesús del espíritu en los últimos capítulos de Juan, como el “Paráclito”, que se haría cargo de su papel después de su ascensión. Pero esto es hebraísmo estándar. Uno de los mejores ejemplos sería la personificación de Salomón de la “señora sabiduría” en Proverbios capítulo 8. La Excelente Cristología en formación de James Dunn ofrece muchos ejemplos del judaísmo de la época de Jesús de la utilización generalizada de este dispositivo en relación con los atributos de Dios.
Incluso hoy en día diríamos de una nave, “Dios la bendiga a ella ya todos los que navegan en ella”. Pero, aunque a menudo personalizar los objetos inanimados, nunca nos referiríamos a una persona en calidad de ‘eso’ a menos que quisiéramos insultarlos a ellos. Sin embargo, en ambos Testamentos, el espíritu de Dios se refiere casi exclusivamente en términos impersonales.
www.apologista.wordpress.com
www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org
Dies Natalis Solis Invicti
Siempre es bueno saber de donde vienes las cosas para no ser ignorante
La mayoria sabemos que las festividades antiguas fueron superpuestas por los cristianos... Eso no es novedad. solo por dar ejemplos Imbolc es Candelaria, Samhain es dia de los difuntos, la festividad de otoño se le cambio el nombre como dia de San Miguel Arcangel muchos otros ejemplo se puede dar y el mas notorio de Yule o Sol Invitus a Navidad
Obviamente tambien estamos al tanto que el 25 de Diciembre no es la verdadera fecha del nacimiento de Yeshua... pero que se celebraba, mas alla de la festividad del Solsticio de Invierno
Esta es la realidad de la milanesa:
El Festival del Nacimiento del Sol Inconquistado (Dies Natalis Solis Invicti) se celebraba cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno, en alusión al "renacimiento" del sol.
(recordemos que en el Hemisferio Norte, es INVIERNO)
Este Festival corría desde el 22 al 25 de diciembre. Es muy probable que esta fecha fuese escogida por la temprana Iglesia Católica como el cumpleños de Jesucristo para erradicar esta muy celebrada fiesta pagana. (y si, éramos duros de convencer en aquellas epocas...)
Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo, Helios o Mitra, entre otros.
Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
De acuerdo con las creencias de Constantino el sol moría el 24 de diciembre, el día más corto del año, (el 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, que los romanos llamaron "Bruma"; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano) por eso el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento del Sol Invictus en las fiestas de Brumalia y Saturnalia.
La fiesta de Brumalia era una fiesta dedicada al Sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, por lo general el 25 de diciembre.
La fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno.
Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad.
La fiesta de Navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino (muy poco conocida entonces). En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano, gradualmente fue entrando en las tradiciones de la iglesia, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente.
Sol, dios romano del sol. Su culto era importante. Varrón menciona Sol como uno de los 12 principales deidades agrícolas. Fue adorado con Luna, la luna, y su templo estaba en el centro del Circo Máximo. Sol estaba representado como conducir una cuadriga, un carro de cuatro caballos y por lo tanto es el patrón del circo. Luna, está representada la conducción de un biga, dos carros de caballos y fue también el patrón de las carreras.
Sol cuenta con los epítetos "indigens" y "Invictus". El culto del Sol Invictus fue muy extendida durante el Imperio y un 2do de la universidad pontificia de pontífices Solís, pontífices del Sol se ha creado. Antes se creía que los cultos solares vinieron de Oriente, pero esto ha sido refutada.
Invictus es simplemente un título romano religiosas o epíteto aplicado a varias divinidades distintas en el Imperio Romano, sin cambiar sustancialmente su identidad: en el calendario romano del Alto Imperio nos encontramos con Júpiter y Marte Invictus Invictus. Hércules fue a menudo el nombre Invictus en la República tarde y durante todo el periodo imperial, al igual que una serie de otras deidades como, por ejemplo, Apolo y Silvano. Así, este epíteto fue bien establecida cuando el Invictus título fue aplicado a Mitra en las inscripciones privado por los devotos de la segunda c. en adelante. Fue también el epíteto de elección para el Heliogábalo anicónica locales a Emesa, cuando fue presentado brevemente (sin éxito) a la cabeza del panteón oficial de su emperador del mismo nombre. Se convirtió en un epíteto común para el Sol también, pero en ningún momento se Invictus el término utilizado para diferenciar el sol dios romano del imperio del sol de la tarde el dios que había estado presente en Roma desde la historia antigua de la ciudad. Ahora se acepta por los estudiosos en el campo que los romanos mantuvieron este culto a principios de Sol sin interrupción hasta el final de romanos (paganos) religión
La fiesta de Brumalia era una fiesta pagana dedicada al sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, fue sostenido por lo general el 25 de diciembre. La fiesta de saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad.
La fiesta de Navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino ya que anteriormente era imposible por las persecuciones religiosas. En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano, gradualmente fue entrando en las tradiciones oficiales de la Iglesia cristiana, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente, eclipsando del todo a la fiesta del Sol invictus, que muy pobablemente fue instaurada por Aureliano para ocultar la celebración del nacimiento de Jesucristo, ya que con anterioridad al año 274 no existe ningún culto pagano que fijase esa fecha como fiesta a ninguna deidad, lo que puede ser un indicio de la importancia que tendría esa fecha para los
Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola "Trampas de los papistas" y hasta "Garras de la bestia", debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navideñas, utilizando argumentos puritanos.
En la América colonial, los Puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681. Al mismo tiempo, los cristianos residentes de Virginia y Nueva York siguieron las celebraciones libremente. La Navidad cayó en desagrado de los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa.
En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse, pues la Navidad estaba en vías de desaparición. Dado que imaginaban la Navidad como un tiempo de celebración sincero, hicieron esfuerzos para revivir la fiesta. El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar.
La Navidad fue declarada día feriado federal de los Estados Unidos en 1870, en ley firmada por el Presidente Ulysses S. Grant, pero aún es una fiesta muy discutida por los distintos líderes puritanos de la nación.
En la actualidad, "Los Testigos de Jehová" no celebran la Navidad por considerarla una festividad pagana, además rechazan que sea el 25 de diciembre la verdadera fecha del nacimiento de Cristo Jesús porque en 'el calendario judío, el mes que cae entre noviembre y diciembre es el mes llamado kislev', que "es frío y lluvioso. Luego viene tebet, entre diciembre y enero, que es el mes con las temperaturas más bajas del año e incluso algunas nevadas en las zonas altas". Haciendo referencia al Evangelio de Lucas 2:8-12 dicen que cuando nació Jesús, había pastores en los campos pasando la noche al aire libre con sus rebaños, algo que no sería posible si fuese invierno.
La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.
* Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.
* Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."
* Los incas celebraban el renacimiento de Inti o el dios Sol, la fiesta era llamada Cápac Raymi o Fiesta del sol poderoso que por su extensión también abarcaba y daba nombre al mes, por ende este era el primer mes del calendario inca. Esta fiesta era la contraparte del Inti Raymi de junio, pues el 23 de diciembre es el solsticio de verano austral y el Inti Raymi sucede en el solsticio de invierno austral. En el solsticio de verano austral el Sol alcanza su mayor poder (es viejo) y muere, pero vuelve a nacer para alcanzar su madurez en junio, luego declina hasta diciembre, y así se completa el ciclo de vida del Sol. Esta fiesta tenía una connotación de nacimiento, pues se realizaba una ceremonia de iniciación en la vida adulta de los varones jóvenes del imperio, dicha iniciación era conocida como Warachikuy.
EL NACIMIENTO Y LA JUVENTUD DE HORUS
Horus nació durante el mes de Mechir. La celebración de su nacimiento divino se perpetuó hasta la Epoca Baja a través de las construcciones particulares de Mammessi, las casas de partos. Según la tradición, es el Delta quien acogió al recién nacido envolviéndolo en sus pantanos para esconderle a los ojos del peligroso Seth; la Dama-Serpiente Outo vigilaba constantemente.
Es interesante comprobar que esta Fiesta tenía lugar el 25 de diciembre, fecha en que fueron celebrados más tarde los nacimientos de Mithra y de Cristo.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=24854
http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2009/12/felices-saturnales-y-feliz-cumpleanos.html
http://teologia5nivel.blogspot.com/2009/05/la-evolucion-de-hashem-henoteismo_16.html
El verdadero significado del 25 de diciembre
La mayoria sabemos que las festividades antiguas fueron superpuestas por los cristianos... Eso no es novedad. solo por dar ejemplos Imbolc es Candelaria, Samhain es dia de los difuntos, la festividad de otoño se le cambio el nombre como dia de San Miguel Arcangel muchos otros ejemplo se puede dar y el mas notorio de Yule o Sol Invitus a Navidad
Obviamente tambien estamos al tanto que el 25 de Diciembre no es la verdadera fecha del nacimiento de Yeshua... pero que se celebraba, mas alla de la festividad del Solsticio de Invierno
Esta es la realidad de la milanesa:
El Festival del Nacimiento del Sol Inconquistado (Dies Natalis Solis Invicti) se celebraba cuando la luz del día aumentaba después del solsticio de invierno, en alusión al "renacimiento" del sol.
(recordemos que en el Hemisferio Norte, es INVIERNO)
Este Festival corría desde el 22 al 25 de diciembre. Es muy probable que esta fecha fuese escogida por la temprana Iglesia Católica como el cumpleños de Jesucristo para erradicar esta muy celebrada fiesta pagana. (y si, éramos duros de convencer en aquellas epocas...)
Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo, Helios o Mitra, entre otros.
Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
De acuerdo con las creencias de Constantino el sol moría el 24 de diciembre, el día más corto del año, (el 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, que los romanos llamaron "Bruma"; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano) por eso el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento del Sol Invictus en las fiestas de Brumalia y Saturnalia.
La fiesta de Brumalia era una fiesta dedicada al Sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, por lo general el 25 de diciembre.
La fiesta de Saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno.
Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad.
La fiesta de Navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino (muy poco conocida entonces). En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano, gradualmente fue entrando en las tradiciones de la iglesia, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente.
Sol, dios romano del sol. Su culto era importante. Varrón menciona Sol como uno de los 12 principales deidades agrícolas. Fue adorado con Luna, la luna, y su templo estaba en el centro del Circo Máximo. Sol estaba representado como conducir una cuadriga, un carro de cuatro caballos y por lo tanto es el patrón del circo. Luna, está representada la conducción de un biga, dos carros de caballos y fue también el patrón de las carreras.
Sol cuenta con los epítetos "indigens" y "Invictus". El culto del Sol Invictus fue muy extendida durante el Imperio y un 2do de la universidad pontificia de pontífices Solís, pontífices del Sol se ha creado. Antes se creía que los cultos solares vinieron de Oriente, pero esto ha sido refutada.
Invictus es simplemente un título romano religiosas o epíteto aplicado a varias divinidades distintas en el Imperio Romano, sin cambiar sustancialmente su identidad: en el calendario romano del Alto Imperio nos encontramos con Júpiter y Marte Invictus Invictus. Hércules fue a menudo el nombre Invictus en la República tarde y durante todo el periodo imperial, al igual que una serie de otras deidades como, por ejemplo, Apolo y Silvano. Así, este epíteto fue bien establecida cuando el Invictus título fue aplicado a Mitra en las inscripciones privado por los devotos de la segunda c. en adelante. Fue también el epíteto de elección para el Heliogábalo anicónica locales a Emesa, cuando fue presentado brevemente (sin éxito) a la cabeza del panteón oficial de su emperador del mismo nombre. Se convirtió en un epíteto común para el Sol también, pero en ningún momento se Invictus el término utilizado para diferenciar el sol dios romano del imperio del sol de la tarde el dios que había estado presente en Roma desde la historia antigua de la ciudad. Ahora se acepta por los estudiosos en el campo que los romanos mantuvieron este culto a principios de Sol sin interrupción hasta el final de romanos (paganos) religión
La fiesta de Brumalia era una fiesta pagana dedicada al sol, llevada a cabo en el solsticio de invierno, fue sostenido por lo general el 25 de diciembre. La fiesta de saturnalia empezaba el 17 de diciembre y duraba 7 días, en honor al dios de la semilla y del vino, Saturno. Tales fiestas tenían características muy similares a la que hoy conocemos como Navidad.
La fiesta de Navidad empezó a celebrarse como una fiesta cristiana a partir de la época de Constantino ya que anteriormente era imposible por las persecuciones religiosas. En el año 336 apareció por primera vez tal fiesta en el calendario romano, gradualmente fue entrando en las tradiciones oficiales de la Iglesia cristiana, hasta que en el siglo V, queda ordenada oficialmente, eclipsando del todo a la fiesta del Sol invictus, que muy pobablemente fue instaurada por Aureliano para ocultar la celebración del nacimiento de Jesucristo, ya que con anterioridad al año 274 no existe ningún culto pagano que fijase esa fecha como fiesta a ninguna deidad, lo que puede ser un indicio de la importancia que tendría esa fecha para los
Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola "Trampas de los papistas" y hasta "Garras de la bestia", debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navideñas, utilizando argumentos puritanos.
En la América colonial, los Puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681. Al mismo tiempo, los cristianos residentes de Virginia y Nueva York siguieron las celebraciones libremente. La Navidad cayó en desagrado de los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa.
En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse, pues la Navidad estaba en vías de desaparición. Dado que imaginaban la Navidad como un tiempo de celebración sincero, hicieron esfuerzos para revivir la fiesta. El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar.
La Navidad fue declarada día feriado federal de los Estados Unidos en 1870, en ley firmada por el Presidente Ulysses S. Grant, pero aún es una fiesta muy discutida por los distintos líderes puritanos de la nación.
En la actualidad, "Los Testigos de Jehová" no celebran la Navidad por considerarla una festividad pagana, además rechazan que sea el 25 de diciembre la verdadera fecha del nacimiento de Cristo Jesús porque en 'el calendario judío, el mes que cae entre noviembre y diciembre es el mes llamado kislev', que "es frío y lluvioso. Luego viene tebet, entre diciembre y enero, que es el mes con las temperaturas más bajas del año e incluso algunas nevadas en las zonas altas". Haciendo referencia al Evangelio de Lucas 2:8-12 dicen que cuando nació Jesús, había pastores en los campos pasando la noche al aire libre con sus rebaños, algo que no sería posible si fuese invierno.
La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.
* Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.
* Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."
* Los incas celebraban el renacimiento de Inti o el dios Sol, la fiesta era llamada Cápac Raymi o Fiesta del sol poderoso que por su extensión también abarcaba y daba nombre al mes, por ende este era el primer mes del calendario inca. Esta fiesta era la contraparte del Inti Raymi de junio, pues el 23 de diciembre es el solsticio de verano austral y el Inti Raymi sucede en el solsticio de invierno austral. En el solsticio de verano austral el Sol alcanza su mayor poder (es viejo) y muere, pero vuelve a nacer para alcanzar su madurez en junio, luego declina hasta diciembre, y así se completa el ciclo de vida del Sol. Esta fiesta tenía una connotación de nacimiento, pues se realizaba una ceremonia de iniciación en la vida adulta de los varones jóvenes del imperio, dicha iniciación era conocida como Warachikuy.
EL NACIMIENTO Y LA JUVENTUD DE HORUS
Horus nació durante el mes de Mechir. La celebración de su nacimiento divino se perpetuó hasta la Epoca Baja a través de las construcciones particulares de Mammessi, las casas de partos. Según la tradición, es el Delta quien acogió al recién nacido envolviéndolo en sus pantanos para esconderle a los ojos del peligroso Seth; la Dama-Serpiente Outo vigilaba constantemente.
Es interesante comprobar que esta Fiesta tenía lugar el 25 de diciembre, fecha en que fueron celebrados más tarde los nacimientos de Mithra y de Cristo.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=24854
http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2009/12/felices-saturnales-y-feliz-cumpleanos.html
http://teologia5nivel.blogspot.com/2009/05/la-evolucion-de-hashem-henoteismo_16.html
El verdadero significado del 25 de diciembre
¿Va usted a festejar la navidad este año? ¡Lo felicito!
Los cristianos unitarios no estamos encontra de la navidad, la celebramos pero es bueno saber de donde vienes las cosas para no ser ignorante
Cuando se acerca la Navidad todo el mundo empieza a aprontar las celebraciones de esta fecha.
Pero uno se pregunta si existe una conciencia clara acerca de lo que se festeja en Navidad.
"Navidad" no es una fiesta escritural ("bíblica") ni dice en ningún pasaje de la Escritura que los discípulos/talmidím del Rabino Ieshúa festejaban Navidad alguna. Estas dos razones, de por sí debería haber sido razón suficiente para que la Iglesia no festejara jamás una Navidad que ni está mencionada ni festejada. Se le critica, con mucha razón, a la Iglesia Católica de introducir tradiciones no escriturales y sin embargo, cuando es coyuntural, como en este caso, se practican tradiciones no bíblicas como la Navidad--a juzgar por los hechos. Tercero, sería contrario a las costumbres judías el festejar el nacimiento de alguien, de las cuales tanto el Rabino Ortodoxo judío, como sus talmidím formaban parte integral. En en Judaísmo, jamás se festeja el nacimiento de algún rabino ni de nadie, sino el aniversario de su muerte. Esto, desde el punto de vista del Judaísmo y por lo tanto del contexto cultural y teológico del Pacto Renovado/"N.T." es una prueba en contra de la Navidad. Cuarto, supuestamente la "Navidad" es la fecha que conmemora el nacimiento de Jesucristo.
Fácilmente se puede probar por la Escritura misma que esto no fue así, por medio de dos cálculos separados: el primero es que el Rabino Ieshúa tuvo tres años y medio de ministerio que terminaron en Pésaj/Pascua (primavera en Israel); si descontamos tres años y medio nos da Septiembre/Octubre, es decir, otoño, mientras que el 25 de Diciembre está en el medio mismo del invierno en Israel, la Tierra Santa. El segundo cálculo es más exacto, aunque un poco más elaborado: Iojanán/"Juan"el primo del Rabino Ieshúah tenía seis meses menos que aquél. Zajaríah, padre de Iojanán, era kóhen/sacerdote en el Templo de Irushaláim "de la división de Avíjah". Los
kohaním/sacerdotes cumplian 24 mishmarót/guardias anuales, dados en Divréi Iamím/Crónica de los Días 24:7-20, cada una de las cuales duraba una semana y se comenzaba a contar en el primer mes del año, en Nisán, que cae en Marzo/Abril. En Divréi Iamím 24:10 dice que Avíjah era la octava de las mishmarót, entre Iár 27 y el mes de Shiván 5 (1º a 8 de junio). Dice la Escritura que Elishévah, su esposa
concibió después (Lc. 1:23-24). Si sumamos nueve meses al 9 de junio nos da el 9 de abril, aproximadamente. Sabiendo que Iojanán era seis meses mayor que el Rabino Ieshúa, nos da el 9 de Octubre, el verdadero día del nacimiento del Rabino Ieshúa, muy probablemente, en el Ióm ha Kipurím (Día de las Expiaciones Sacrificiales), ya que el es "El Cordero de Hashem que vino a expiar los pecados del mundo" y ese día era justamente el día en que Hashem Padre daba el Perdón a Su Pueblo y Su esposa (Ez. 16; Jer. 2). También nos dice la Escritura que no había lugar en la posada para ellos. ¿Por qué?
Porque solo tres veces al año hay aglomeración en Irushaláim y en Béit Léjem ("Belém", a solo 8 kilómetros al sur), hasta el día de hoy, una de esas fechas, justamente es en la Fiesta escritural de Sukót, "Cabañas", que es dentro de la cual nació el Rabino Ieshúa, en Septiembre/Octubre, como dice Iojanán/"Jn" 1:14: "y habitó e hizo sukót/cabañas con nosotros". También menciona la Escritura que había pastores en el lugar donde nació el Rabino Ieshúah. En diciembre, en la región de Béit Léjem ("Casa del Pan") la temperatura oscila alrededor de los cero grados centígrados y en años bajo cero, y por lo tanto, es muy poco probable que haya habido pastores pastoreando sus rebaños con estas temperaturas aparte que no es época de pastura precisamente por las bajas temperaturas.
II. SI LA "NAVIDAD" NO TIENE NADA QUE VER CON HASHEM, ¿DE DÓNDE SALIÓ?
Si en el Judaísmo jamás se festeja el nacimiento de nadie, sino el aniversario de su muerte; si la "Navidad" no se menciona para nada en ningún capítulo ni versículo de la Escritura; si, según las Escrituras los primeros judíos mesiánicos renovados jamás festejaron "Navidad" alguna; si el Rabino Ieshúa hemos mostrado según la Escritura--no según la tradición humana-- que nació en Ióm ha Kipurím ("Dia del Perdón) y no el 25 de diciembre; si las temperaturas son demasiados bajas en Diciembre para que haya habido pastores pastoreando en el campo de Iehudáh (Judea), ¿de dónde salió la Navidad?
Si usted tiene fiebre y lo único que hace es tomar una aspirina, sin querer descubrir la causa subyacente de su fiebre, a la larga se está haciendo más mal que bien, como cualquier médico se lo puede decir. No está mal tomar una aspirina, lo que está mal es no tratar de descubrir, después de tomar la aspirina, de qué origen viene su fiebre: puede ser debido a una gripe, pero también debido a una meningitis que lo puede matar en cuestión de horas. Algo semejante sucede con la Navidad. El festejar o no la Navidad no tiene tanta importancia per se, sino el saber de dónde viene ésta. Cuando usted averigue cómo se originó y de dónde proviene entenderá mucho mejor todo. La Navidad, como la fiebre del ejemplo, tiene un origen definido y es parte de un paquete mucho mayor y más siniestro que una fiesta u otra. La noción de "paquete" es importante, porque involucra conceptos como el "domingo", la "Santa Cena", las "fiestas cristianas" y varios otros conceptos teológicos que están siendo aceptados igualmente por la Iglesia como aceptan la Navidad, sin entender que son parte del mismo paquete teológico. Como hemos mostrado en nuestro último artículo en Internet, "Volviendo a nuestras verdaderas raíces", la Congregación Judio-Mesiánica Renovada del Rabino Ieshúa, que es una continuación del Judaismo heredado e inspirado por Hashem a Su Pueblo Elegido, al Pueblo Judío, fue sustituida completamente por la iglesia que adora al "dios" sol, Mithra o Mihr en pahlávi (el idioma de Irán de la época) también conocido como Tamuz (la inicial del cual forma la letra "T" y de donde realmente sale la cruz kristiana) y Baal y a su "madre" Semiramis, esposa de Nimrod ("Gn." 10:8 y Gn. 11) disfrazada de "la virgen María" y
conocida en la Escritura por "la reina del cielo" (Jer. 7:18).
El día del cumpleaños de Mihr, festejado por el Emperador Constantino hasta el día de su muerte y por toda Roma y conocido como el Díes Natalis Solis Invicti (día de nacimiento del invencible sol) era el 25 de diciembre. Dice un escritor cristiano: "La fecha de la Navidad. La adopción del 25 de diciembre para la celebración de la Navidad ("Christ-Mass" en inglés, es decir, la "misa" de Christos". Es un hecho conocido que la fiesta pagana del Dies Natalis Solis Invicti, el cumpleanos del Sol Invencible, se llevaba a cabo en esa fecha. (Nota 71 de Bacchiochi en p. 257: "En el calendario Filocalian (354 d.M.) el 25 de
diciembre es designado como Natalis Invictis, el cumpleaños del Invencible" (CIL 1, part 2, p. 236). Julián el apóstata, un sobrino de (el emperador) Constantino y un devoto de Mithra, dice con respecto a este festival pagano: "Antes del comienzo del año, al final del mes que es llamado en honor a Saturno (Diciembre) celebramos en honor a Helios (el Sol) los juegos más esplendidos y de dicamos el festival al Sol Invencible..."(Julian, Las Oraciones de Julian, Himno al Rey Helios, 155, LCL p. 429). LO MÁS CÓMICO--SI NO FUESE TRÁGICO--QUE HE LEÍDO ES QUE MUCHOS ESCRITORES CRISTIANOS DICEN ALGO ASÌ: "El Cristianismo venció en su lucha contra el Mitraísmo, y para el siglo 5, este último había
"¿Admiten las fuentes cristianas abiertamente el haber prestado esa fecha de dicha festividad pagana? Obviamente no. El admitirlo, aun después de haber reinterpretado su significado, hubiese sido igual a una traicion de su fe. Esto los padres eran muy cuidadosos de evitar. Agustin y Leo el grande, por ejemplo, fuertemente criticaron a aquellos cristianos que en Navidad adoraban al Sol en vez de festejar el nacimiento de Cristo". (Augustine, Sermi in Nativitate Domini 7, PL 38,
1007 y 1032, citado por Samuele Bachiochi, en "From Saturday to Sunday" (De Sábado a Domingo)," pgs. 257-258, Roma 1977, en su edición número 14, publicado por—nada menos y nada mas que "The Pontifical Gregorian University Press—¡una editorial católica!) El mismo autor gasta mas de 15 páginas en explicar las fuentes que prueban que la fiesta de la Navidad ya existía siglos antes del nacimiento del Rabino Ieshúa y se festejaba en honor de Mithra, y no al revés. Tertullian, el "inventor" de la fórmula de la Trinidad de "un Dios en tres Personas" (fórmula equivocada, por otro lado), tuvo que defenderse de los muchos que criticaban a los cristianos de la epoca por festejar el domingo acusándolos
de "adoradores del sol" (¡y esto ya sucedía en el año 197 d.M—después del Mashíaj) en su libro:"A los Paganos" y citado por el Dr. Bacchiochi en la p. 248. En otras palabras, ¡ya en el segundo siglo se acusaba a los cristianos del sol, tanto que Tertullian tuvo que escribir un libro para refutarlo—mientras, como dice Bacchiochi "critica a los cristianos por paginas y paginas por celebrar festivales paganos dentro de sus propias comunidades" (p. 252)! Bacchiochi también cita a F. Cumont en su libro "Los Misterios de Mithra" 1956, p. 167 que dice: "Cada día de la semana el planeta al cual el día era sagrado era invocado en un lugar fijo en la cripta (Mitraeum) y el domingo , sobre el cual presidía el sol, era especialmente sagrado". Bacchiochi también menciona a otro escritor cristiano, Justino Martir, que en su libro Apologia 67 menciona nada menos que tres veces "el día del sol".
Prosigue Bacchiochi: "Cristo el Sol. En numerosas representaciones pictóricas paganas que han llegado a nosotros, el Sol o Mithra es retratado como un hombre con un disco en la parte de atrás de su cabeza. Es un hecho conocido que esta imagen del Sol era usado en el arte cristiano primitivo y en la literatura para representar a Cristo, el verdadero "Sol de justicia". En el mosaico más temprano conocido (fechado circa 240 d.M.) encontrado en la necrópolis del Vaticano debajo del altar de san pedro (en el pequeño mausoleo M. o el Iulli) Cristo es retratado como el Sol (Helios) ascendiendo en un carro de cuadriga con un manto volador y un halo alrededor de su cabeza desde la cual irradian siete rayos en la
forma de una T (alusión a la cruz?)". (Ver E. Kirschbaum, La Tumba de san pedro y san pablo, 1959, pgs. 35, citado por Bacchiochi en p. 253.)
Podriamos seguir y seguir citando al Dr. Bacchiochi y a otros autores que hablan del tema de Mithra y su culto en el domingo, pero creo que para muestra basta un botón. Vemos entonces, el verdadero origen de la Navidad, palabra latina que significa Nacimiento=Nati; Vida=Vita; nuevo nacimiento de la vida—cada año con el nacimiento del sol). También hemos visto la estrecha relación que tiene la Navidad, el cumpleaños de Mithra con el domingo, el Sun-Day, el día del sol.
También podemos fácilmente ver que la "Eucaristía" de la Iglesia Mitraista, adoradora del sol Mithra, es un misa ("sacrificio" matutino, al salir el sol) en honor de Mithra, y que la prueba irrefutable de lo que estamos diciendo está visible para todos en el sagrario, que es el receptáculo en forma de rayos de sol donde el sacerdote mitraista coloca la hostia redonda, que representa al sol (¿por qué si no, tendría forma de rayos de sol?); igualmente representa al sol el zuchetto, palabra italiana que designa el sombrerito redondo que detenta el jefe del Vaticano y sus cardinales, quienes saben lo que se colocan y porqué y a quién representa. Cuando la Iglesia Evangelica/Protestante festeja "Santa Cena" está solo copiando en sacrificio al sol, Mithra, sin entender el significado "pagano" de la ceremonia mitraista y sin entender tampoco que la Santa Cena es parte intima del Pésaj/Pascua judía, y que no se puede hacer con pan común, como se hace, sin declarar con nuestros hechos que el Rabino Ieshúah era hombre de pecado, ya que la levadura del pan común es simbolo de pecado en toda la Escritura. Tampoco
se puede seguir festejando la Santa Cena cada mes, aun con pan sin levadura, como lo han hecho algunas pastoras que nos han leido o escuchado, ya que la Santa Cena no existe como tal, sino solo como parte intrínseca e inseparable de la festividad escritural de Pésaj, ya que el Rabino Ieshúah en 1ª Cor. 11:26 habla de "ESTE pan" (la matzáh) y de "ESTA copa" la tercera copa de Pesaj. (Ver nuestro artículo en Internet, "La Verdad sobre la Santa Cena"). Por eso hablábamos de un "paquete" teológico que hemos heredado de la Iglesia adoradora de Mithra del cual debemos sacarnos todo, no solo la Navidad, ni el
domingo, sino que debemos apartarnos de TODA la religión pagana y volver a las verdaderas festividades escriturales, según Vaikráh/Y llamó/"Lev." 23 y ninguna otra.
Si usted ya esta preparándose para la Navidad ....lo felicito!!... ¿Sabe por qué?... Porque si despues de saber y entender que la Navidad NO es una fiesta que corresponde a un creyente... y que no es la voluntad de Hashem...y que más que eso.. usted está participando de una fiesta en la cual el honrado es el "dios" sol...entonces usted está usando su libre albedrío para decidir por usted mismo su propio destino y si es pastor, el de cada una de sus ovejas.
¿¡Feliz Navidad!?
¿Observó la Iglesia Primitiva alguna festividad relacionada con la Natividad de Jesús? NO. En la Biblia no se menciona nada respecto del día en que nació Jesús, por lo que la iglesia primitiva nunca celebró tal acontecimiento.
El Rabino Dam es el líder espiritual de la kehiláh Mesiánica Renovada Beit Shalóm (Familia de Paz/Completación) en Asunción, Paraguay, Sudamérica.
Ha escrito 'La Verdad Sobre El Anticristo Y Armaguedón'. Y varios libros ya publicados en español: 'Mi Amigo Hashém', '¿Jesús Era Un Niño Cristiano Que Iba A La Iglesia Todos Los Domingos? ¿Cuántos Errores Puede Usted Detectar En Este Libro? ¡Hay Cuatro!', 'Matitiáhu: Una Traducción Con Comentarios Judíos Mesiánicos Renovados', y una serie de libritos de comentarios de 'Romanos'.
El Rabino Dam además brinda seminarios gratuitos sobre los siguientes temas: 1) Judaísmo Mesiánico Renovado; 2) La Verdad Sobre El Pseudo-Salvador 'Anticristo' Y El Armaguedon; 3) Como Llegar A Ser Amigo De Elohím; 4) Armas Avanzadas De Liberación Y Guerra Espiritual; 5) El Hebreo Como Herramienta Para Entender Mejor Las Escrituras; 6) Las Diferencias Entre El Cristianismo, El Judaísmo Mesiánico y El Judaísmo Mesiánico Renovado; 7) ¿Hay Errores En El Nuevo Testamento?; 8) La Verdad Acerca de 'Romanos'.
Cuando se acerca la Navidad todo el mundo empieza a aprontar las celebraciones de esta fecha.
Pero uno se pregunta si existe una conciencia clara acerca de lo que se festeja en Navidad.
"Navidad" no es una fiesta escritural ("bíblica") ni dice en ningún pasaje de la Escritura que los discípulos/talmidím del Rabino Ieshúa festejaban Navidad alguna. Estas dos razones, de por sí debería haber sido razón suficiente para que la Iglesia no festejara jamás una Navidad que ni está mencionada ni festejada. Se le critica, con mucha razón, a la Iglesia Católica de introducir tradiciones no escriturales y sin embargo, cuando es coyuntural, como en este caso, se practican tradiciones no bíblicas como la Navidad--a juzgar por los hechos. Tercero, sería contrario a las costumbres judías el festejar el nacimiento de alguien, de las cuales tanto el Rabino Ortodoxo judío, como sus talmidím formaban parte integral. En en Judaísmo, jamás se festeja el nacimiento de algún rabino ni de nadie, sino el aniversario de su muerte. Esto, desde el punto de vista del Judaísmo y por lo tanto del contexto cultural y teológico del Pacto Renovado/"N.T." es una prueba en contra de la Navidad. Cuarto, supuestamente la "Navidad" es la fecha que conmemora el nacimiento de Jesucristo.
Fácilmente se puede probar por la Escritura misma que esto no fue así, por medio de dos cálculos separados: el primero es que el Rabino Ieshúa tuvo tres años y medio de ministerio que terminaron en Pésaj/Pascua (primavera en Israel); si descontamos tres años y medio nos da Septiembre/Octubre, es decir, otoño, mientras que el 25 de Diciembre está en el medio mismo del invierno en Israel, la Tierra Santa. El segundo cálculo es más exacto, aunque un poco más elaborado: Iojanán/"Juan"el primo del Rabino Ieshúah tenía seis meses menos que aquél. Zajaríah, padre de Iojanán, era kóhen/sacerdote en el Templo de Irushaláim "de la división de Avíjah". Los
kohaním/sacerdotes cumplian 24 mishmarót/guardias anuales, dados en Divréi Iamím/Crónica de los Días 24:7-20, cada una de las cuales duraba una semana y se comenzaba a contar en el primer mes del año, en Nisán, que cae en Marzo/Abril. En Divréi Iamím 24:10 dice que Avíjah era la octava de las mishmarót, entre Iár 27 y el mes de Shiván 5 (1º a 8 de junio). Dice la Escritura que Elishévah, su esposa
concibió después (Lc. 1:23-24). Si sumamos nueve meses al 9 de junio nos da el 9 de abril, aproximadamente. Sabiendo que Iojanán era seis meses mayor que el Rabino Ieshúa, nos da el 9 de Octubre, el verdadero día del nacimiento del Rabino Ieshúa, muy probablemente, en el Ióm ha Kipurím (Día de las Expiaciones Sacrificiales), ya que el es "El Cordero de Hashem que vino a expiar los pecados del mundo" y ese día era justamente el día en que Hashem Padre daba el Perdón a Su Pueblo y Su esposa (Ez. 16; Jer. 2). También nos dice la Escritura que no había lugar en la posada para ellos. ¿Por qué?
Porque solo tres veces al año hay aglomeración en Irushaláim y en Béit Léjem ("Belém", a solo 8 kilómetros al sur), hasta el día de hoy, una de esas fechas, justamente es en la Fiesta escritural de Sukót, "Cabañas", que es dentro de la cual nació el Rabino Ieshúa, en Septiembre/Octubre, como dice Iojanán/"Jn" 1:14: "y habitó e hizo sukót/cabañas con nosotros". También menciona la Escritura que había pastores en el lugar donde nació el Rabino Ieshúah. En diciembre, en la región de Béit Léjem ("Casa del Pan") la temperatura oscila alrededor de los cero grados centígrados y en años bajo cero, y por lo tanto, es muy poco probable que haya habido pastores pastoreando sus rebaños con estas temperaturas aparte que no es época de pastura precisamente por las bajas temperaturas.
II. SI LA "NAVIDAD" NO TIENE NADA QUE VER CON HASHEM, ¿DE DÓNDE SALIÓ?
Si en el Judaísmo jamás se festeja el nacimiento de nadie, sino el aniversario de su muerte; si la "Navidad" no se menciona para nada en ningún capítulo ni versículo de la Escritura; si, según las Escrituras los primeros judíos mesiánicos renovados jamás festejaron "Navidad" alguna; si el Rabino Ieshúa hemos mostrado según la Escritura--no según la tradición humana-- que nació en Ióm ha Kipurím ("Dia del Perdón) y no el 25 de diciembre; si las temperaturas son demasiados bajas en Diciembre para que haya habido pastores pastoreando en el campo de Iehudáh (Judea), ¿de dónde salió la Navidad?
Si usted tiene fiebre y lo único que hace es tomar una aspirina, sin querer descubrir la causa subyacente de su fiebre, a la larga se está haciendo más mal que bien, como cualquier médico se lo puede decir. No está mal tomar una aspirina, lo que está mal es no tratar de descubrir, después de tomar la aspirina, de qué origen viene su fiebre: puede ser debido a una gripe, pero también debido a una meningitis que lo puede matar en cuestión de horas. Algo semejante sucede con la Navidad. El festejar o no la Navidad no tiene tanta importancia per se, sino el saber de dónde viene ésta. Cuando usted averigue cómo se originó y de dónde proviene entenderá mucho mejor todo. La Navidad, como la fiebre del ejemplo, tiene un origen definido y es parte de un paquete mucho mayor y más siniestro que una fiesta u otra. La noción de "paquete" es importante, porque involucra conceptos como el "domingo", la "Santa Cena", las "fiestas cristianas" y varios otros conceptos teológicos que están siendo aceptados igualmente por la Iglesia como aceptan la Navidad, sin entender que son parte del mismo paquete teológico. Como hemos mostrado en nuestro último artículo en Internet, "Volviendo a nuestras verdaderas raíces", la Congregación Judio-Mesiánica Renovada del Rabino Ieshúa, que es una continuación del Judaismo heredado e inspirado por Hashem a Su Pueblo Elegido, al Pueblo Judío, fue sustituida completamente por la iglesia que adora al "dios" sol, Mithra o Mihr en pahlávi (el idioma de Irán de la época) también conocido como Tamuz (la inicial del cual forma la letra "T" y de donde realmente sale la cruz kristiana) y Baal y a su "madre" Semiramis, esposa de Nimrod ("Gn." 10:8 y Gn. 11) disfrazada de "la virgen María" y
conocida en la Escritura por "la reina del cielo" (Jer. 7:18).
El día del cumpleaños de Mihr, festejado por el Emperador Constantino hasta el día de su muerte y por toda Roma y conocido como el Díes Natalis Solis Invicti (día de nacimiento del invencible sol) era el 25 de diciembre. Dice un escritor cristiano: "La fecha de la Navidad. La adopción del 25 de diciembre para la celebración de la Navidad ("Christ-Mass" en inglés, es decir, la "misa" de Christos". Es un hecho conocido que la fiesta pagana del Dies Natalis Solis Invicti, el cumpleanos del Sol Invencible, se llevaba a cabo en esa fecha. (Nota 71 de Bacchiochi en p. 257: "En el calendario Filocalian (354 d.M.) el 25 de
diciembre es designado como Natalis Invictis, el cumpleaños del Invencible" (CIL 1, part 2, p. 236). Julián el apóstata, un sobrino de (el emperador) Constantino y un devoto de Mithra, dice con respecto a este festival pagano: "Antes del comienzo del año, al final del mes que es llamado en honor a Saturno (Diciembre) celebramos en honor a Helios (el Sol) los juegos más esplendidos y de dicamos el festival al Sol Invencible..."(Julian, Las Oraciones de Julian, Himno al Rey Helios, 155, LCL p. 429). LO MÁS CÓMICO--SI NO FUESE TRÁGICO--QUE HE LEÍDO ES QUE MUCHOS ESCRITORES CRISTIANOS DICEN ALGO ASÌ: "El Cristianismo venció en su lucha contra el Mitraísmo, y para el siglo 5, este último había
"¿Admiten las fuentes cristianas abiertamente el haber prestado esa fecha de dicha festividad pagana? Obviamente no. El admitirlo, aun después de haber reinterpretado su significado, hubiese sido igual a una traicion de su fe. Esto los padres eran muy cuidadosos de evitar. Agustin y Leo el grande, por ejemplo, fuertemente criticaron a aquellos cristianos que en Navidad adoraban al Sol en vez de festejar el nacimiento de Cristo". (Augustine, Sermi in Nativitate Domini 7, PL 38,
1007 y 1032, citado por Samuele Bachiochi, en "From Saturday to Sunday" (De Sábado a Domingo)," pgs. 257-258, Roma 1977, en su edición número 14, publicado por—nada menos y nada mas que "The Pontifical Gregorian University Press—¡una editorial católica!) El mismo autor gasta mas de 15 páginas en explicar las fuentes que prueban que la fiesta de la Navidad ya existía siglos antes del nacimiento del Rabino Ieshúa y se festejaba en honor de Mithra, y no al revés. Tertullian, el "inventor" de la fórmula de la Trinidad de "un Dios en tres Personas" (fórmula equivocada, por otro lado), tuvo que defenderse de los muchos que criticaban a los cristianos de la epoca por festejar el domingo acusándolos
de "adoradores del sol" (¡y esto ya sucedía en el año 197 d.M—después del Mashíaj) en su libro:"A los Paganos" y citado por el Dr. Bacchiochi en la p. 248. En otras palabras, ¡ya en el segundo siglo se acusaba a los cristianos del sol, tanto que Tertullian tuvo que escribir un libro para refutarlo—mientras, como dice Bacchiochi "critica a los cristianos por paginas y paginas por celebrar festivales paganos dentro de sus propias comunidades" (p. 252)! Bacchiochi también cita a F. Cumont en su libro "Los Misterios de Mithra" 1956, p. 167 que dice: "Cada día de la semana el planeta al cual el día era sagrado era invocado en un lugar fijo en la cripta (Mitraeum) y el domingo , sobre el cual presidía el sol, era especialmente sagrado". Bacchiochi también menciona a otro escritor cristiano, Justino Martir, que en su libro Apologia 67 menciona nada menos que tres veces "el día del sol".
Prosigue Bacchiochi: "Cristo el Sol. En numerosas representaciones pictóricas paganas que han llegado a nosotros, el Sol o Mithra es retratado como un hombre con un disco en la parte de atrás de su cabeza. Es un hecho conocido que esta imagen del Sol era usado en el arte cristiano primitivo y en la literatura para representar a Cristo, el verdadero "Sol de justicia". En el mosaico más temprano conocido (fechado circa 240 d.M.) encontrado en la necrópolis del Vaticano debajo del altar de san pedro (en el pequeño mausoleo M. o el Iulli) Cristo es retratado como el Sol (Helios) ascendiendo en un carro de cuadriga con un manto volador y un halo alrededor de su cabeza desde la cual irradian siete rayos en la
forma de una T (alusión a la cruz?)". (Ver E. Kirschbaum, La Tumba de san pedro y san pablo, 1959, pgs. 35, citado por Bacchiochi en p. 253.)
Podriamos seguir y seguir citando al Dr. Bacchiochi y a otros autores que hablan del tema de Mithra y su culto en el domingo, pero creo que para muestra basta un botón. Vemos entonces, el verdadero origen de la Navidad, palabra latina que significa Nacimiento=Nati; Vida=Vita; nuevo nacimiento de la vida—cada año con el nacimiento del sol). También hemos visto la estrecha relación que tiene la Navidad, el cumpleaños de Mithra con el domingo, el Sun-Day, el día del sol.
También podemos fácilmente ver que la "Eucaristía" de la Iglesia Mitraista, adoradora del sol Mithra, es un misa ("sacrificio" matutino, al salir el sol) en honor de Mithra, y que la prueba irrefutable de lo que estamos diciendo está visible para todos en el sagrario, que es el receptáculo en forma de rayos de sol donde el sacerdote mitraista coloca la hostia redonda, que representa al sol (¿por qué si no, tendría forma de rayos de sol?); igualmente representa al sol el zuchetto, palabra italiana que designa el sombrerito redondo que detenta el jefe del Vaticano y sus cardinales, quienes saben lo que se colocan y porqué y a quién representa. Cuando la Iglesia Evangelica/Protestante festeja "Santa Cena" está solo copiando en sacrificio al sol, Mithra, sin entender el significado "pagano" de la ceremonia mitraista y sin entender tampoco que la Santa Cena es parte intima del Pésaj/Pascua judía, y que no se puede hacer con pan común, como se hace, sin declarar con nuestros hechos que el Rabino Ieshúah era hombre de pecado, ya que la levadura del pan común es simbolo de pecado en toda la Escritura. Tampoco
se puede seguir festejando la Santa Cena cada mes, aun con pan sin levadura, como lo han hecho algunas pastoras que nos han leido o escuchado, ya que la Santa Cena no existe como tal, sino solo como parte intrínseca e inseparable de la festividad escritural de Pésaj, ya que el Rabino Ieshúah en 1ª Cor. 11:26 habla de "ESTE pan" (la matzáh) y de "ESTA copa" la tercera copa de Pesaj. (Ver nuestro artículo en Internet, "La Verdad sobre la Santa Cena"). Por eso hablábamos de un "paquete" teológico que hemos heredado de la Iglesia adoradora de Mithra del cual debemos sacarnos todo, no solo la Navidad, ni el
domingo, sino que debemos apartarnos de TODA la religión pagana y volver a las verdaderas festividades escriturales, según Vaikráh/Y llamó/"Lev." 23 y ninguna otra.
Si usted ya esta preparándose para la Navidad ....lo felicito!!... ¿Sabe por qué?... Porque si despues de saber y entender que la Navidad NO es una fiesta que corresponde a un creyente... y que no es la voluntad de Hashem...y que más que eso.. usted está participando de una fiesta en la cual el honrado es el "dios" sol...entonces usted está usando su libre albedrío para decidir por usted mismo su propio destino y si es pastor, el de cada una de sus ovejas.
¿¡Feliz Navidad!?
¿Observó la Iglesia Primitiva alguna festividad relacionada con la Natividad de Jesús? NO. En la Biblia no se menciona nada respecto del día en que nació Jesús, por lo que la iglesia primitiva nunca celebró tal acontecimiento.
El Rabino Dam es el líder espiritual de la kehiláh Mesiánica Renovada Beit Shalóm (Familia de Paz/Completación) en Asunción, Paraguay, Sudamérica.
Ha escrito 'La Verdad Sobre El Anticristo Y Armaguedón'. Y varios libros ya publicados en español: 'Mi Amigo Hashém', '¿Jesús Era Un Niño Cristiano Que Iba A La Iglesia Todos Los Domingos? ¿Cuántos Errores Puede Usted Detectar En Este Libro? ¡Hay Cuatro!', 'Matitiáhu: Una Traducción Con Comentarios Judíos Mesiánicos Renovados', y una serie de libritos de comentarios de 'Romanos'.
El Rabino Dam además brinda seminarios gratuitos sobre los siguientes temas: 1) Judaísmo Mesiánico Renovado; 2) La Verdad Sobre El Pseudo-Salvador 'Anticristo' Y El Armaguedon; 3) Como Llegar A Ser Amigo De Elohím; 4) Armas Avanzadas De Liberación Y Guerra Espiritual; 5) El Hebreo Como Herramienta Para Entender Mejor Las Escrituras; 6) Las Diferencias Entre El Cristianismo, El Judaísmo Mesiánico y El Judaísmo Mesiánico Renovado; 7) ¿Hay Errores En El Nuevo Testamento?; 8) La Verdad Acerca de 'Romanos'.
El Nacimiento
Estos relatos son tardio pero a falta de mayor informacion en los evangelios, es bueno consultar otras fuentes sobre el nacimiento de Jesus,ya se nota la influencia trinitaria, pero no dejan de ser interesantes
VIII 1 En aquellos días, llegó un decreto de Augusto, que ordenaba hacer un empadronamiento por toda la tierra, y entregar al emperador los impuestos debidos al tesoro, teniendo cada cual que pagar anualmente un diezmo calculado sobre el estado nominativo de las personas pertenecientes a su casa. En vista de ello, José resolvió presentarse con María al censo, para ser inscritos en él ambos, así como las demás personas de su familia. E inmediatamente enjaezó su montura, y preparó todo lo preciso para su subsistencia corporal. Y, tomando consigo a su hijo menor José colocó a María sobre el asno, y juntos partieron, siguiendo la ruta que se dirige hacia el Sur.
2. Y, cuando estuvieron a quince estadios de Nazareth, lo que hace nueve millas, José miró a María, y vio que su semblante estaba alterado, sombrío y melancólico. Pensó entre sí: Hállase en gestación, y, a causa de su embarazo, no puede sostenerse bien sobre su cabalgadura. Y preguntó a María: ¿Por qué está triste y turbada tu alma? Y María repuso: ¿Cómo podría estar alegre, encontrándome, como me encuentro, encinta, y no sabiendo adónde voy? José dijo: Tienes razón, María. Pero bendito sea el Señor Dios de Israel, que nos ha librado de la calumnia y de la denigración de los hombres. Y María replicó: ¿No te dije tiempo ha, en la esperanza de que me creyeses, que yo no era consciente de falta alguna, y que me juzgabas con ligereza temeraria, a pesar de mi inocencia? Pero el Señor de todas las cosas es quien me ha librado de mortales peligros.
3. Y, después de haber caminado una hora, José volvió a mirar a María, y vio con júbilo que ésta se estremecía de regocijo. Y María lo interrogó: ¿Por qué me miras, y por qué tu insistencia en preguntarme? José dijo: Es que me admiran los cambios de tu rostro, tan pronto triste como alegre. María dijo: Me exalto gozosamente, porque Dios me ha preservado de las emboscadas del enemigo. Mas quiero, para instrucción tuya, revelarte una cosa nueva. José dijo: Veamos. María dijo: Me alegro y me entristezco, porque contemplo dos ejércitos compuestos de numerosos batallones: uno a la derecha y otro a la izquierda. Los soldados del que se encuentra a la derecha, se muestran alegres, y los del que se encuentra a la izquierda, tristes.
4. Al oír esto, José quedó asombrado, y, sumiéndose en reflexión, se dijo: ¿Qué significa tan extraña visión? Y, en el mismo momento, un ángel se dirigió a María, y le dijo: Regocíjate, virgen y sierva del Señor. ¿Ves la señal que te ha aparecido? María dijo: Sí. El ángel dijo: Hoy día, los dolores de tu liberación están próximos. Las tropas que divisas a la derecha las componen todas las multitudes del ejército de los ángeles incorporales, que observan y esperan tu parto santo, para ir a adorar al niño recién nacido, hijo del rey divino y soberano de Israel. Las tropas que divisas a la izquierda son los batallones reunidos de la legión de los demonios de negros vestidos, los cuales aguardan el acontecimiento con gran turbación, porque van a ser derrotados. Y, habiendo oído estas palabras del ángel, José y María quedaron confortados, y rindieron vivas acciones de gracia a Dios.
5. Y así caminaban, en un frío día de invierno, el 21 del mes de tébéth, que es el 6 de enero. Y, como llegaron a un pasaje desolado, que había sido otrora la ciudad real llamada Bethlehem, a la hora sexta del día, que era un jueves, María dijo a José: Bájame del asno, porque el niño me hace sufrir. Y José exclamó: ¡Ay, qué negra suerte la mía! He aquí que mi esposa va a dar a luz, no en un sitio habitado, sino en un lugar desierto e inculto, en que no hay ninguna posada. ¿Dónde iré, pues? ¿Dónde la conduciré, para que repose? No hay aquí, ni casa, ni abrigo con techado, a cubierto del cual pueda ocultar su desnudez.
6. Al cabo de mirar mucho, José encontró una caverna muy amplia, en que pastores y boyeros, que habitaban y trabajaban en los contornos, se reunían, y encerraban por la noche sus rebaños y sus ganados. Allí habían hecho un pesebre para el establo en que daban de comer a sus animales. Mas, en aquel tiempo, por ser de invierno crudo, los pastores y los boyeros no se encontraban en la caverna.
7. José condujo a ella a María. La introdujo en el interior, y colocó cerca de la Virgen a su hijo José, en el umbral de la entrada. Y él salió, para ir en busca de una partera.
8. Y, mientras caminaba, vio que la tierra se había elevado, y que el cielo había descendido, y alzó las manos, como para tocar el punto en que se habían reunido tierra y cielo. Y observó, en torno suyo, que los elementos aparecían entorpecidos y como en estado bruto. Los vientos, inmóviles, habían suspendido su curso, y los pájaros habían detenido su vuelo. Y, mirando al suelo, divisó un jarro nuevo, cerca del cual, un alfarero amasaba arcilla, haciendo ademán de juntar sus dos manos, que no se juntaban. Todos los demás seres tenían los ojos puestos en lo alto. Contempló también rebaños, que un pastor conducía, pero que no marchaban. El pastor blandía su cayado, mas no podía pegar a los carneros, sino que su mano permanecía tensa y elevada hacia arriba. Por un barranco irrumpía un torrente, y unos camellos que pasaban por allí, tenían puestos sus labios en el borde del barranco, peros no comían. Así, en la hora del parto de la Virgen Santa, todas las cosas permanecían como fijadas en su actitud.
9. Mirando más lejos, José vio a una mujer, que venía de la montaña, y cuyos hombros cubría una larga túnica. Y fue a su encuentro, y se saludaron. Y José preguntó: ¿De dónde vienes, y adóndo vas, mujer? Y ella repuso: ¿Y qué buscas tú, que me interrogas así? José dijo: Busco una partera hebraica. La mujer dijo: ¿Quién es la que ha parido en la caverna? José dijo: Es María, que ha sido educada en el templo, y que los sacerdotes y todo el pueble me concedieron en matrimonio. Mas no es mi mujer según la carne, porque ha concebido del Espíritu Santo. La mujer dijo: Está bien, pero indícame dónde se halla. José dijo: Ven y ve.
10. Y, mientras caminaban, José preguntó a la mujer: Te agradeceré me des tu nombre. Y la mujer repuso: ¿Por qué quieres saber mi nombre? Yo soy Eva, la primera madre de todos los nacidos, y he venido a ver con mis propios ojos mi redención, que acaba de realizarse. Y, al oír esto, José se asombró de los prodigios de que venía siendo testigo, y que no se daban vagar unos a otros.
11. Habiendo llegado a la caverna, se detuvieron a cierta distancia de la entrada. Y, de súbito, vieron que la bóveda de los cielos se abría, y que un vivo resplandor se esparcía de alto a abajo. Una columna de vapor ardiente se erguía sobre la caverna, y una nube luminosa la cubría. Y se dejaba oir el coro de los seres incorporales, ángeles sublimes y espíritus celestes que, entonando sus cánticos, hacían resonar incesantemente sus voces, y glorificaban al Altísimo.
De cómo José llego a la caverna con premura, y vieron el parto
IX 1. Y, cuando José y nuestra primera madre vieron aquello, se prosternaron con la faz en el polvo, y, alabando a Dios en voz alta, lo glorificaban, y decían: Bendito seas, Dios de nuestros padres, Dios de Israel, que, por tu advenimiento, has realizado la redención del hombre; que me has restablecido de nuevo, y levantado de mi caída; y que me has reintegrado en mi antigua dignidad. Ahora mi alma se siente engrandecida y poseída de esperanza en Dios mi Salvador.
2. Y, después de haber hablado así, Eva, nuestra primera madre, vio una nube que subía al cielo, desprendiéndose de la caverna. Y, por otro lado, aparecía una luz centelleante, que estaba puesta sobre el pesebre del establo. Y el niño tomó el pecho de su madre, y abrevó en él leche, después de lo cual volvió a su sitio, y se sentó. Ante este espectáculo, José y nuestra primera madre Eva alabaron y glorificaron a Dios, y admiraron, estupefactos, los prodigios que acababan de ocurrir. Y dijeron: ¿Quién ha oído de boca de nadie una cosa semejante, ni visto con sus ojos nada de lo que nosotros estamos viendo?
3. Y nuestra primera madre entró en la caverna, tomó al niño en sus brazos, y lo acarició con ternura. Y bendecía a Dios, porque el niño tenía un semblante resplandeciente, hermoso y de rasgos muy abiertos. Y, envolviéndolo en pañales, lo depositó en el pesebre de los bueyes, y luego salió de la gruta. Y, de pronto, vio a una mujer llamada Salomé, que procedía de la ciudad de Jerusalén. Y, yendo hacia ella, le dijo: Te anuncio una feliz y buena nueva. En esta gruta, ha traído al mundo un hijo una virgen que no ha conocido en absoluto varón.
4. Y Salomé repuso: Me consta que toda la ciudad de Jerusalén la ha condenado como culpable y digna de muerte. Y, a causa de su vergüenza y de su deshonra, ha huido de la ciudad, para venir aquí. Y yo, Salomé, he sabido, en Jerusalén, que esa virgen ha dado a luz un hijo varón, y he venido, gozosa, para verlo. Nuestra primera madre Eva dijo: Es cierto, y, sin embargo, su virginidad es santa, y permanece inmaculada. Salomé preguntó: ¿Y cómo has podido enterarte de que continúa en estado virginal, después del parto? Eva contestó: Cuando entré en esta gruta, vi una nube luminosa que se cernía por encima de ella, y se oía, en las alturas, un rumor de palabras, con las que el numeroso ejército de los coros espirituales de los ángeles bendecían al Altísimo, y exaltaban su gloria. Y, hacia el cielo, se elevaba como una niebla brillante. Salomé le dijo: Por la vida del Señor, que no creeré en tus palabras, antes de ver que una virgen que no ha conocido varón ha traído un hijo al mundo, sin concurso masculino. Y, penetrando en la caverna, nuestra primera madre dijo a María: Disponte, porque es preciso, a que Salomé te ponga a prueba y corrobore tu virginidad.
5. Y, cuando Salomé entró en la caverna y, extendiendo la mano, quiso acercarla al vientre de la Virgen, súbitamente una llama, que brotó de allí con intenso ardor, le quemó la mano. Y, lanzando un grito agudo, exclamó: ¡Malhaya yo, miserable e infortunada, a quien mis faltas han extraviado gravemente! ¿Quién ha producido en mí este horror? Porque he pecado contra el Señor, he blasfemado de él, y he tentado al Dios vivo. ¡He aquí que mi mano se ha convertido en un fuego ardiente!
6. Pero un ángel, que estaba cerca de Salomé, le dijo: Extiende tu mano hacia el niño, aproxímala a él, y quedarás curada. Y, cayendo a los pies del niño, Salomé lo besó, y, tomándole en sus brazos, lo acariciaba, y decía: ¡Oh recién nacido, hijo del Padre grande y poderoso, niño Jesús, Mesías, rey de Israel, redentor, ungido del Señor, tú te has manifestado en la ciudad de David! ¡Oh luz que te has levantado sobre la tierra, tú nos has descubierto la redención del mundo!
7. Salomé añadió a estas palabras otras parecidas, y, en el mismo momento, su mano quedó curada. Y, levantándose, adoró al niño. Entonces, el ángel le dirigió la palabra, y le advirtió: Cuando vuelvas a Jerusalén, no digas a nadie la visión que te ha aparecido, no sea que llegue a conocimiento del rey Herodes, antes que el niño Jesús vaya al templo para la purificación, después de cuarenta días. Salomé repuso: Obedeceré, Señor, conforme a tu voluntad. Y, de regreso en su casa, no comunicó a nadie las palabras que el ángel le había dicho.
De los pastores que vieron la natividad del Señor
X 1. Y, cerca de aquel sitio, habitaban los pastores de que ya hemos hablado. Pero sus rebaños de cabras y de ovejas no se recogían más que al caer la noche, en lugares apartados y lejanos, donde pastaban en las montañas y en la llanura. Y, al oscurecer, cada pastor reunía su rebañó, y velaba y guardaba sobre él las vigilias de la noche. Y he aquí que el ángel del Señor vino sobre los pastores, y la claridad de Dios los cercó de resplandor. Y tuvieron gran temor y, lanzando gritos, se congregaron en un mismo lugar, y dijeron los unos a los otros: ¿Qué palabra es ésta que hasta nosotros ha llegado, y que no conocemos?
2. Mas el ángel les dijo de nuevo: No temáis, hombres discretos e inteligentes que os habéis congregado Porque he aquí que os doy nuevas de gran gozo, y es que os ha nacido hoy mismo un salvador, que es el Cristo del Señor, en la ciudad de David. Y esto os será por señal. Cuando entráis en la gruta, hallaréis a un niño envuelto en pañales y echado en un pesebre de bueyes Y, después de haber oído al ángel, los pastores, en nú mero de quince, fueron aprisa al paraje que les indican aquél. Y, viendo a Jesús, se prosternaron ante él y lo adoraron. Y alababan en voz alta a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres. Y cada uno de los pastores volvk a su rebaño, alabando y glorificando al Cristo.
De cómo los magos llegaron con presentes, para adorar al niño Jesús recién nacido
XI 1. Y José y María continuaron con el niño en la caverna, a escondidas y sin mostrarse en público, para que nadie supiese nada. Pero al cabo de tres días, es decir. el 23 de tébeth, que es el 9 de enero, he aquí que los magos de Oriente, que habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso, llegaron a la ciudad de Jerusalén. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes. Y los jefes de su ejército, investidos del mando general, eran en número de doce. Las tropas de caballería que los acompañaban, sumaban doce mil hombres, cuatro mil de cada reino. Y todos habían llegado, por orden de Dios, de la tierra de los magos, su patria, situada en las regiones de Oriente. Porque, como ya hemos referido, tan pronto el ángel hubo anunciado a la Virgen María su futura maternidad, marchó, llevado por el Espíritu Santo, a advertir a los reyes que fuesen a adorar al niño recién nacido. Y ellos, habiendo tomado su decisión, se reunieron en un mismo sitio, y la estrella que los precedía, los condujo, con sus tropas, a la ciudad de Jerusalén, después de nueve meses de viaje.
2. Y acamparon en los alrededores de la ciudad, donde permanecieron tres días, con los príncipes de sus reinos respectivos. Aunque fuesen hermanos e hijos de un mismo padre, ejércitos de lenguas y nacionalidades diversas caminaban en su séquito. El primer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, áloe, muselina, púrpura, cintas de lino, y también los libros escritos y sellados por el dedo de Dios. El segundo rey, Gaspar, aportaba, en honor del niño, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer rey, Baltasar, traía consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio.
3. Y, cuando llegaron a la ciudad de Jerusalén, el astro que los precedía, ocultó momentáneamente su luz, por lo que se detuvieron e hicieron alto. Y los reyes de los magos y las numerosas tropas de sus caballeros se dijeron los unos a los otros: ¿Qué hacer ahora, y en qué dirección marchar? Lo ignoramos, porque la estrella nos ha guiado hasta hoy, y he aquí que acaba de desaparecer., abandonándónos y dejándonos en angustioso apuro. Vamos, pues, a informarnos respecto al niño, y busquemos el lugar exacto en que esté, y después proseguiremos nuestra ruta. Y todos convinieron unánimemente en que esto era lo más puesto en razón.
4. Y el rey Herodes, al ver la numerosa caballería que acampaba, amenazadora, alrededor de la ciudad, concibió vivo temor. Y, poniéndose a reflexionar, se dijo: ¿Quiénes son esos hombres que acampan ahí con un ejército numeroso, y que disponen de una fuerza enorme, de tesoros, de vastas riquezas y de objetos de lujo? Ninguno de ellos ha venido a presentarse a mí, y sus jefes son en tal medida grandes y victoriosos, que no han dado un solo paso para cumplimentarme. Luego el rey mandó llamar a los príncipes de su corte y a sus más altos dignatarios y, reunidos en concejo, se dijeron los unos a los otros: ¿Cómo obraremos con esas gentes, que traen un ejército numeroso a sus órdenes, y que son jefes aguerridos?
5. Y los príncipes dijeron a Herodes: ¡Oh rey, ordena que se guarde bien esta ciudad por los guerreros de tu guardia, no sea que esos extranjeros la sorprendan clandestinamente, se apoderen de ella a viva fuerza, y conduzcan a los habitantes en cautividad! El rey repuso: Habláis bien, pero valgámonos antes de medios amistosos, y después veremos. Y los príncipes dijeron: ¡Oh rey, dispón que todas tus tropas se reúnan, que desplieguen vigilante energía, y que se mantengan atentas y sobre las armas! Y, en el ínterir, enviad a esas gentes como diputados a varones hábiles, que vayan a parlamentar con ellos, y que les pregunten, al justo y en detalle, de dónde vienen y adónde van.
6. Entonces Herodes eligió a tres príncipes, hombres doctos y letrados, para que fuesen a entrevistarse con los extranjeros de parte suya. Y, llegando a éstos, unos y otros se saludaron con mutua consideración, y se sentaron. Y los príncipes dijeron: Hombres venerables y reyes poderosos, explicadnos el motivo de vuestro advenimiento a nuestro país. Los magos dijeron: ¿Por qué nos hacéis esa pregunta, si somos nosotros los que venimos a interrogaros? Procedemos de Persia, comarca lejana, y tenemos prisa en proseguir nuestra ruta. Los príncipes dijeron: Escuchadnos, por amor de Dios. Nuestro rey está en la ciudad, y, al notar que os establecíais aquí en observación, esperaba que os presentaseis a él, pues querría veros, oíros, hablaros, y conversar con vosotros. Mas, como no os apresuraseis a ir a visitarlo, nos ha enviado en vuestra busca, para invitaros a que os personéis en su palacio, a fin de informarse, con todo respeto, de vuestras intenciones, y saber lo que deseáis.
7. Los magos dijeron: ¿Y para qué nos requiere vuestro rey? Si él tiene alguna cuestión que plantearnos, nosotros, por nuestra parte, nada tenemos que ver, nada que oír, nada que manifestar a nadie. Los príncipes dijeron: ¿Venís, pues, como amigos o con designios violentos? Los magos dijeron: Libre y gozosamente hemos venido de nuestra nación aquí. Nadie nos ha sometido a semejante interrogatorio, ¡y vosotros pretendéis ahora sondearnos! Los príncipes dijeron: El rey es quien nos ha mandado venir a veros, a oíros y a hablaros. Desde que habéis acampado en las afueras, un olor de esencias aromáticas ha salido de vuestras tiendas, y llenado toda nuestra ciudad. ¿Sois mercaderes, que os dedicáis al gran comercio, o poderosos señores familiares de reyes, que traéis en abundancia perfumes refinados de todas las flores preciosas, los cuales tratan de cambiar en algún país rico? Los magos dijeron: Nada de eso somos, ni nada tenemos que vender, y sólo preguntamos por nuestro camino.
8. Los príncipes preguntaron: ¿Qué camino? Y los magos contestaron: Aquel por el que el Señor nos conducirá, en la justicia, hasta el país del bien. Por orden de Dios y de común acuerdo, hemos venido aquí. Hace nueve meses que nos pusimos en marcha, y no pudimos aún llegar a tiempo a nuestro destino. La estrella que nos guiaba, nos precedía de continuo, y, al terminar cada etapa de nuestro viaje, se estacionaba sobre nuestras cabezas. Cuando, puestos de nuevo en camino, apresurábamos la marcha, la estrella, dejada atrás, tomaba otra vez la delantera, y así hasta este lugar. Ahora, su luz, ha desaparecido de nuestra vista, y, sumidos en la incertidumbre, no sabemos qué hacer.
9. Y los príncipes fueron a contar al rey todo lo que les participaron los magos. Entonces Herodes se decidió a ir en persona a entrevistarse con ellos, y, así que estuvo en su campamento, les preguntó: ¿Con qué propósito habéis hecho tan largo viaje a esta tierra, con ejército tan numeroso y con presentes tan ricos? Y los magos contestaron: Venimos de Persia, del Oriente. Por razón de nuestra nacionalidad, se nos llama magos. Hemos llegado aquí conducidos por una estrella, y la causa de nuestro viaje es haber visto en nuestro país que un rey ha nacido en el país de Judea. Nuestro objeto es visitarlo y adorarlo.
10. Herodes, que tal oyó, quedó profundamente turbado y empavorecido. Él interrogó a los extranjeros: ¿De quién habéis sabido lo que decís, o quién os lo ha contado? Y los magos respondieron: De ello hemos recibido de nuestros antepasados el testimonio escrito, que se guardó bajo pliego sellado. Y, durante largos años, de generación en generación, nuestros padres y los hijos de sus hijos han permanecido en expectación, hasta el momento en que aquella palabra se ha realizado ante nosotros, puesto que en una visión se nos ha manifestado, por mandato de Dios y por ministerio de un ángel. Y hemos llegado a este lugar, que nos ha indicado el Señor. Herodes dijo: ¿De dónde proviene ese testimonio, sólo de vosotros conocido?
11. Los magos dijeron: Nuestro testimonio no proviene de hombre alguno. Es una orden divina concerniente a un designio que el Señor ha prometido cumplir en favor de los hijos de los hombres, y que se ha conservado entre nosotros hasta el día. Herodes dijo: ¿Dónde está ese libro, que vuestro pueblo posee con exclusión de todo otro? Los magos dijeron: Ningún Otro pueblo lo conoce, ni de oídas, ni por su propia inteligencia, y sólo nuestro pueble posee de él un testimonio escrito. Porque, cuando Adán hubo abandonado al Paraíso, y cuando Caín hubo matado a Abel, el Señor concedió a nuestro primer padre el nacimiento de Seth, el hijo de consolación, y, con él, aquella carta escrita, firmada y sellada por el dedo del mismo Dios. Seth la recibió de su padre, y la dio a sus hijos. Sus hijos la dieron a sus hijos, de generación en generación. Y, hasta Noé, recibieron la orden de guardar cuidadosamente dicha carta. Noé se la dio a su hijo Sem, y los hijos de éste la transmitieron a los suyos. Y éstos, a su vez, la dieron a Abraham. Y Abraham la dio a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alto, por cuya vía nuestro pueblo la recibió, en tiempo de Ciro, monarca de Persia, y nuestros padres la depositaron con grande honra en un salón especial. Finalmente, la carta llegó hasta nosotros. Y nosotros, poseedores de ese testimonio escrito, conocimos de antemano al nuevo monarca, hijo del rey de Israel.
12. Al escuchar esto, llenóse de rabia el corazón de Herodes, que dijo: Mostradme esos signos escritos, que poseéis. Los magos dijeron: Lo que hemos prometido remitir a su dirección, y cumplir en su nombre, no podemos abrirlo, ni mostrarlo a nadie. Entonces Herodes ordenó que se detuviese a los magos a viva fuerza. Empero, de súbito, el palacio, en que residían multitud de gentes, fue sacudido por espantosa conmoción. Las columnas se abatieron por cuatro lados, y todo el cimiento del palacio se desfondó con gran ruina. Una muchedumbre numerosa que se encontraba fuera, huyó de allí, aterrada, y los que estaban en el interior del edificio, grandes y pequeños, quedaron muertos en número de setenta y dos. A cuya vista, todos los que habían venido a aquel lugar, cayeron a los pies de Herodes, y le suplicaron, diciendo: Déjalos proseguir tranquilamente su camino. Y su hijo Arquelao se puso también de hinojos ante su padre, y le dirigió el mismo ruego.
13. El impío Herodes consintió en el deseo de su hijo, y despidió a los magos, preguntándoles en tono de amistad: ¿Qué deseáis que haga por vosotros? Y los magos contestaron: No tenemos otra demanda que hacerte sino ésta: ¿Qué hay escrito en vuestra ley? ¿Qué leéis en ella? Y Herodes repuso: ¿Qué queréis decir? Y los magos interrogaron: ¿Dónde va a nacer el Cristo, rey de los judíos? Y, oyendo esto, Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y, convocados todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó: ¿Dónde ha de nacer el Cristo? Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea, ciudad de David. Y Herodes dijo a los magos: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño, y, después que hallarais, hacédmelo saber, para que yo también vaya, y lo adore. Mas el tirano impío hablaba de esta suerte, para hacer pasar el niño a cuchillo, por medio de aquella información sorprendida pérfidamente.
14. Y los magos, levantándose en seguida, se prosternaron ante Herodes y ante toda la ciudad de Jerusalén, y continuaron su ruta. Y he aquí la estrella, que habían visto antes, iba delante de ellos, hasta que, llegando, se puso sobre donde estaba el niño Jesús. Y, regocijándose con muy grande gozo, bajaron cada cual de su montura, e inmediatamente, hicieron resonar sus bocinas, sus pífanos, sus tamboriles, sus arpas y todos sus demás instrumentos de música, en honor del recién nacido, hijo del rey de Israel. Reyes, príncipes y toda la multitud de la comitiva, entonando un canto, empezaron a bailar y, a plena voz, con alegría, con reconocimiento, con corazón jubiloso, bendecían y alababan a Dios, por haberlos considerado dignos de llegar a tiempo a Bethlehem, para contemplar la gloria del gran día, ilustrado por el misterio que ante ellos se mostraba.
15. Al ver todo aquel aparato, y al oír todo aquel estruendo, José y María, confusos y medrosos, huyeron de allí, y el niño Jesús quedó solo en la caverna, acostado en el pesebre de los animales. Mas los príncipes y los grandes señores de los reyes magos, detuvieron a José, y le dijeron: Viejo, ¿qué temor es el tuyo, y por qué haces esto? Nosotros, en verdad, también somos hombres semejantes a vosotros. José repuso: ¿De dónde llegáis a esta hora, y qué pretendéis, al venir aquí con tan numeroso ejército? Los magos replicaron: Llegamos de una tierra lejana, nuestra patria Persia, y venimos con gran copia de presentes y de ofrendas. Queremos conocer al niño recién nacido, que es el rey de los judíos, y adorarlo. Si por acaso lo sabes a ciencia cierta, indícanos puntualmente el lugar en que se halla, a fin de que vayamos a verlo. Al oír esto, María entró con júbilo en la caverna, y, alzando al niño en sus brazos, sintió el corazón lleno de alegría. Y luego, bendiciendo y alabando y glorificando a Dios, permaneció sentada en silencio.
16. Por segunda vez los magos interrogaron a José en esta guisa: Venerable anciano, infórmanos con exactitud, manifestándonos dónde se encuentra el niño recién nacido. José, con el dedo, les mostró de lejos la caverna. Y María dio de mamar a su hijo, y volvió a ponerlo en el pesebre del establo. Y los magos llegaron gozosos a la entrada de la caverna. Y, divisando al niño en el pesebre de los animales, se prosternaron ante él, con la faz contra la tierra, reyes, príncipes, grandes señores, y todo el resto de la multitud que componía su numeroso ejército. Y cada uno aportaba sus presentes, y los ofrecía.
17. En primer término se adelantó Gaspar, rey de la India, llevando nardo, cinamomo, canela, incienso y otras esencias olorosas y aromáticas, que esparcieron un perfume de inmortalidad en la gruta. Después Baltasar, rey de la Arabia, abriendo el cofre de sus opulentos tesoros, sacó de él, para ofrendárselos al niño, oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio. A su vez, Melkon, rey de la Persia, presentó mirra, áloa, muselina, púrpura y cintas de lino.
18. Y, no bien hubieron ofrecido cada uno sus presentes, en honor del hijo real de Israel, los magos salieron de la gruta, y, reuniéndose los tres fuera de ella, iniciaron mutua consulta entre sí. Y exclamaron: ¡Asombroso es lo que acabamos de ver en tan pobre reducto, desprovisto de todo! Ni casa, ni lecho, ni habitación, sino una caverna lóbrega, desierta e inhabitada, en que estas gentes no tienen ni aun lo necesario çara procurarse abrigo. ¿De qué nos ha servido venir de tan lejos para conocerlo? Franqueémonos los unos con los otros en recíproca sinceridad. ¿Qué signo maravilloso hemos contemplado aquí, y qué prodigio nos ha aparecido a cada uno? Los hermanos se dijeron a una: Sí, lleváis razón. Contémonos nuestra visión respectiva. Y preguntaron a Gaspar, rey de la India: Cuando le ofreciste el incienso, ¿qué apariencia reconociste en él?
19. Y el rey Gaspar contestó: Reconocí en él al hijo de Dios encarnado, sentado en un trono de gloria, y a las legiones de los ángeles incorporales, que formaban su cortejo. Ellos dijeron: Está bien. Y preguntaron a Baltasar, rey de la Arabia: Cuando le aportaste tus tesoros, ¿bajo qué aspecto se te presentó el niño? Y Baltasar contestó: Se me presentó a modo de un hijo de rey, rodeado de un ejército numeroso, que lo adoraba de rodillas. Ellos dijeron: La visión es muy propia. Y Melkon, sometido a la misma interrogación que sus hermanos, expuso: Yo lo vi como hijo del hombre, como un ser de carne y hueso, y también le vi muerto corporalmente entre suplicios, y más tarde levantándose vivo del sepulcro. Al escuchar tales confidencias, los reyes, llenos de estupor, se dijeron con pasmo: Nuevo prodigio es el que estas tres visiones sugieren. Porque nuestros testimonios no concuerdan entre sí, y, sin embargo, nos es imposible negar un hecho patentizado por nuestros propios ojos.
20. Y por la mañana, muy temprano, los reyes se levantaron, y se dijeron los unos a los otros: Vamos juntos a la caverna, y veamos si algún otro signo se nos manifiesta claro. Y Gaspar entró en la gruta, y vio al niño en el pesebre del establo. E, inclinándose, se prosternó, y tuvo la segunda visión, la de Baltasar, a quien se le mostró el niño a manera de un monarca terrestre. Y, cuando salió, relató el caso a los otros en estos términos: No he tenido mi primera visión, sino la tuya, Baltasar, la que tú nos has referido. Y Baltasar entró a su vez, y halló al niño en el regazo de su madre. E, inclinándose, se prosternó ante él, y tampoco tuvo su visión del día anterior, en que el niño se le apareciera como hijo de rey, sino como hijo del hombre, con su carne muerta entre tormentos, y después resucitado y vuelto a la vida. Y fue a comunicar esto a los otros hermanos, diciéndoles: No he renovado mi primera visión, sino contemplado la de Melkon, tal como él nos la ha contado. Entonces entró Melkon, y encontró al Cristo sentado sobre un trono sublime. E, inclinándose, se prosternó ante él, y no lo vio ya como lo había visto la primera vez, muerto y vuelto a la vida, sino conforme lo viera Gaspar, como Dios hecho carne y nacido de la Virgen. Lleno de gozo, Melkon fue, presuroso, a prevenir a los otros hermanos, diciéndoles: No he tenido mi primera visión, sino la de Gaspar, pues vi a Dios, sentado sobre un trono de gloria.
21. Luego de haber visto todas estas cosas, los reyes se congregaron nuevamente en consulta. Y cambiaron impresiones sobre la visión que cada uno había percibido y comprendido. Y se dijeron: Retirémonos ahora a nuestro albergue. Mañana, muy temprano, volveremos por tercera vez a la gruta, y nos aseguraremos de modo positivo y definitivo si está realmente allí el que el Señor nos ha mostrado. Y, habiendo regresado a su tienda, permanecieron alegres en ella, hasta que despuntó el día. Y, levantándose, llegaron a la abertura de la caverna, en la cual penetraron uno a uno. Y miraron y reconocieron al niño, y tuvieron de él la misma visión que habían tenido la primera vez. Y, transportados de júbilo, se contaron los unos a los otros lo que habían comprobado, y fueron a anunciarlo a todo su ejército en estos términos: En verdad, ese niño es efectivamente Dios e hijo de Dios, que se ha mostrado a cada uno de nosotros bajo una apariencia exterior en relación con los dones que respectivamente le hemos ofrecido. Y ha recibido con dulzura y con bondad nuestro saludo y el homenaje de nuestros presentes. Y todos, reyes, príncipes, grandes señores y toda la multitud del numeroso ejército que se encontraba allí, tuvieron fe en el niño Jesús.
22. Y de nuevo el rey Melkon tomó el libro del Testamento, que guardaba en su casa como herencia de los primeros antepasados, según ya advertimos, y se lo presentó al niño, diciéndole: He aquí tu carta, que a nuestros ascendientes entregaste en custodia, firmada y sellada por ti. Toma este documento auténtico que has escrito, ábrelo y léelo, porque el quirógrafo está a tu nombre. Y el documento era aquel cuyo texto permanecía oculto bajo pliego, y que los magos no se habían atrevido a abrir, y menos aún a dar a los judíos y a sus sacerdotes, por cuanto éstos no eran dignos de llegar a ser hijos del reino de Dios, destinados como estaban a renegar del Salvador, y a crucificarlo.
23. Dicho documento había sido regalado por Dios a Adán, del cual, después de su expulsión del Paraíso, se había apoderado un gran dolor, a raíz del homicidio perpetrado por Caín en la persona de su hermano Abel. Mas, cuando hubo visto al primero castigado por Dios, y a él mismo arrojado del edén glorioso por su desobediencia, se encontró también atormentado en sus hijos, por la aflicción del espectáculo de Abel muerto y Caín condenado a siete penas. Adán más entristecido todavía y sumido en un duelo más profundo, no mantuvo ya relaciones conyugales con Eva. Y, al cabo de doscientos cuarenta años de haber salido del Paraíso, Dios, en su misericordia, le envió un ángel, y le ordenó que entrase a Eva. E hizo nacer a Seth, nombre que significa hijo de la consolación. Y, por haber querido Adán hacerse Dios, éste resolvió hacerse hombre, en el exceso de su piedad y de su amor a nuestra desdichada especie. Y prometió a nuestro primer padre que, conforme a su plegaria, escribiría y sellaría con su propio dedo un pergamino en letras de oro, que llevaría la siguiente portada: En el año seis mil, el día sexto de la semana, el mismo en que te creé, y a la hora sexta, enviaré a mi hijo único, el Verbo divino, que tomará carne en tu raza, y que se convertirá en hijo del hombre, y que te restablecerá de nuevo en tu dignidad original, por los supremos tormentos de su cruz. Y entonces tú, Adán, unido a mí con un alma pura y un cuerpo inmortal, quedarás deificado, y podrás, como yo, discernir el bien y el mal.
24. Y este documento, que Adán dio a Seth, Seth a Enoch, Enoch a sus hijos, y que de tal suerte pasó de unos descendientes a otros, hasta Noé; que Noé dio a Sem, Sem a sus hijos, y sus hijos a sus hijos hasta Abraham; que Abraham dio Melquisedec el pontífice; que Melquisedec dio a otro, y éstos a otros todavía, hasta que llegó a manos de Ciro, quien lo guardó cuidadosamente en un salón especial, donde se conservó hasta el tiempo de la natividad del Cristo: ese documento era el mismo que los magos ofrecieron al niño Jesús. Y, como los reyes y todo su acompañamiento hubiesen cumplido sus votos y sus plegarias, después de tres días de permanencia en la gruta, deliberaron entre sí, y se dijeron: No hay que olvidar lo prometido. Vamos por última vez a la caverna, para adorar al niño, y después reanudaremos nuestro viaje en paz. Y, de común acuerdo, entraron en el establo, y de nuevo tuvieron exactamente sus visiones respectivas. Y, conmovidos por gran temor, se prosternaron ante el recién nacido, y rindieron testimonio de fe en él, diciéndole: Eres Dios e hijo de Dios. Y, salidos de la gruta, continuaron en sus alrededores el día entero hasta el siguiente. Y, con júbilo y alegría, bendecían y alababan a Dios.
25. Y, por la mañana, al despuntar la aurora, el día primero de la semana, el 25 de tébéth y de enero el 12, se dispusieron a partir para su país. Y, cuando deliberaban sobre si volverían a entrevistarse con Herodes, he aquí que una voz les habló, diciendo: No tornéis a Herodes, el tirano impío, porque quiere matar a ese tierno infante. Y, habiendo oído esto, los magos renunciaron a pasar por la ciudad de Jerusalén, y regresaron a su tierra por otro camino. Y, glorificando al Cristo, Dios del universo, marcharon a su patria, poseídos de gozo y siguiendo la ruta por donde el Señor los conducía.
EL EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA
http://escrituras.tripod.com/Textos/EvArmenio.htm
Nacimiento de Jesús en la gruta.
Testimonio de los pastores
XIII 1. Y ocurrió, algún tiempo más tarde, que un edicto de César Augusto obligó a cada uno a empadronarse en su patria. Y este primer censo fue hecho por Cirino, gobernador de Siria. José, pues, se vio obligado a partir con María para Bethlehem, porque él era de ese país, y María era de la tribu de Judá, de la casa y patria de David. Y, según José y María iban por el camino que conduce a Bethlehem, dijo María a José: Veo ante mí dos pueblos, uno que llora, y otro que se regocija. Mas José le respondió: Estáte sentada y sosténte sobre tu montura, y no digas palabras inútiles. Entonces un hermoso niño, vestido con un traje magnífico, apareció ante ellos, y dijo a José: ¿Por qué has llamado inútiles las palabras qúe María ha dicho de esos dos pueblos? Ella ha visto al pueblo judío llorar, por haberse alejado de su Dios, y al pueblo de los gentiles alegrarse, por haberse aproximado al Señor, según la promesa hecha a nuestros padres, puesto que ha llegado el tiempo en que todas las naciones deben ser benditas en la posteridad de Abraham.
2. Dichas estas palabras, el ángel hizo parar la bestia, por cuanto se acercaba el instante del alumbramiento, y dijo a María que se apease, y que entrase en una gruta subterránea en la que no había luz alguna, porque la claridad del día no penetraba nunca allí. Pero, al entrar María, toda la gruta se iluminó y resplandeció, como si el sol la hubiera invadido, y fuese la hora sexta del día, y, mientras María estuvo en la caverna, ésta permaneció iluminada, día y noche, por aquel resplandor divino. Y ella trajo al mundo un hijo que los ángeles rodearon desde que nació, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
3. Y José había ido a buscar comadronas. Mas, cuando estuvo de vuelta en la gruta, María había ya parido a su hijo. Y José le dijo: Te he traído dos comadronas, Zelomi y Salomé, mas no osan entrar en la gruta a causa de esta luz demasiado viva. Y María, oyéndola, sonrió. Pero José le dijo: No sonrías, antes sé prudente, por si tienes necesidad de algún remedio. Entonces hizo entrar a una de ellas. Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.
4. Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.
5. Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y la dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.
6. Porque unos pastores afirmaban a su vez que habían visto a medianoche ángeles cantando un himno, loando y bendiciendo al Dios del cielo, y diciendo que el Salvador de todos, el Cristo, había nacido, y que en él debía Israel encontrar su salvación.
7. Y una gran estrella brillaba encima de la gruta, de la tarde a la mañana, y nunca, desde el principio del mundo, se había visto una tan grande. Y los profetas que estaban en Jerusalén decían que esa estrella indicaba el nacimiento del Cristo, el cual debía cumplir las promesas hechas, no sólo a Israel, sino a todas las naciones.
El buey y el asno del pesebre
XIV 1. El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y deposité al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor.
2. Y estos mismos animales, que tenían al niño entre ellos, lo adoraban sin cesar. Entonces se cumplió lo que se dijo por boca del profeta Habacuc: Te manifestarás entre dos animales. Y José y María permanecieron en este sitio con el niño durante tres días.
La circuncisión
XV 1. El sexto día entraron en Bethlehem, donde pasaron el séptimo día. El octavo, circuncidaron al niño, y lo llamaron Jesús, como lo había denominado el ángel antes de su concepción. Cuando se cumplieron, según la ley de Moisés, los días de la purificación de María, José condujo al niño al templo del Señor. Y, como el niño había sido circunciso, ofrecieron por él dos tórtolas y dos pichones.
2. Y había en el templo un hombre de Dios, perfecto y justo, llamado Simeón, y de edad de ciento doce años. Y el Señor le había hecho saber que no moriría sin haber visto al Cristo, hijo de Dios encarnado. Cuando hubo visto al niño, gritó en alta voz: Dios ha visitado a su pueblo y el Señor ha cumplido su promesa. Y adoró al niño. Luego, tomándolo en su manto, lo adoró otra vez, y le besó los pies, diciendo: Ahora, Señor, deja partir a tu servidor en paz, según tu promesa, puesto que mis ojos han visto tu salvación, que has preparado a la faz de todos los pueblos: luz que debe disipar las tinieblas de las naciones, e ilustrar a Israel, tu pueblo.
3. Había también en el templo del Señor una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, que había vivido con su marido siete años después de su virginidad, y que era viuda hacía ochenta y cuatro años. Nunca se había alejado del templo del Señor, entregándose siempre a la oración y al ayuno. Y, acercándose, adoró al niño, y proclamó que era la redención del siglo.
Visita de los magos
XVI 1. Y, transcurridos dos años, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos, que traían consigo grandes ofrendas, y que interrogaron a los judíos, diciéndoles: ¿Dónde está el rey que os ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarlo. Y la nueva llegó al rey Herodes, y lo asustó tanto, que consultó a los escribas, a los fariseos y a los doctores del pueblo para saber por ellos dónde habían anunciado los profetas que debía nacer el Cristo. Y ellos respondieron: En Bethlehem de Judea. Porque está escrito: Y tu, Bethlehem, tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti debe salir el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, e inquirió de ellos el tiempo en que la estrella había aparecido. Y los envió a Bethlehem, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.
2. Y, al dirigirse los magos a Bethlehem, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, un ángel les advirtió en sueños que no hiciesen tal. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.
EL EVANGELIO DEL PSEUDO-MATEO
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El Nacimiento otros relatos
"...Y en aquel momento la estrella aquella, que habían visto en el Oriente, volvió de nuevo a guiarles hasta que llegaron a la cueva, y se posó sobre la boca de ésta. Entonces vieron los magos al Niño con su Madre.." (Protoevangelio de Santiago XXI, 3)
Sobradamente conocida es la historia del nacimiento de Jesús de Nazaret. Al menos, en la versión oficial transmitida tanto por la Iglesia como por la tradición piadosa de los creyentes.
Sin embargo, resulta interesante revisar algunos detalles aportados en su mayoría por diversos evangelios apócrifos, y que si bien no cambian aspectos significativos de dicha historia pueden resultar reveladores en cuanto a la naturaleza de sus artífices.
Camino de Belén, la urgencia del parto los obliga a refugiarse en una cueva "en la que nunca había entrado el sol".
"Más, en el momento mismo en que entró María el recinto se inundó de resplandores y quedó todo refulgente, como si el sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera el mediodía. Y mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche." (Apócrifo de San Mateo)
"Y yo, José, me eché a andar, pero no podía avanzar; y al elevar mis ojos al espacio, me pareció ver como si el aire estuviera estremecido de asombro; y cuando fijé mi vista en el firmamento, lo encontré estático y los pájaros del cielo inmóviles; y al dirigir mi mirada hacia atrás, vi un recipiente en el suelo y unos trabajadores echados en actitud de comer con sus manos en la vasija. Pero los que simulaban masticar, en realidad no masticaban; y los que parecían estar en actitud de tomar la comida, tampoco la sacaban del plato; y, finalmente, los que parecían introducir los manjares en la boca, no lo hacían, sino que todos tenían sus rostros mirando hacia arriba". (Protoevangelio de Santiago, XVIII)
También había unas ovejas que iban siendo arreadas, pero no daban un paso, sino que estaban paradas, y el pastor levantó su diestra para bastonearlas con el cayado, pero quedó su mano tendida en el aire. Y al dirigir mi vista hacia la corriente del río, vi cómo unos cabritillos ponían en ella sus hocicos, pero no bebían. En una palabra, todas las cosas eran en un momento apartadas de su curso normal." (Protoevangelio de Santiago, XVIII)
"Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. (...) De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla." (Protoevangelio de Santiago, XIX)
"Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles…" (Apócrifo de San Mateo)
"En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas (...) Y en cuanto salió la luz, la doncella adoró a Aquel a quien reconoció haber ella misma alumbrado. El niño lanzaba de sí resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista, pues sólo Él apareció como paz que apacigua todo...
Aquella luz se multiplicó y oscureció con su resplandor el fulgor del sol, mientras que esta cueva se vio inundada de una intensa claridad…
Yo, por mi parte, quedé llena de estupor y de admiración y el miedo se apoderó de mí, pues tenía fija mi vista en el intenso resplandor que despedía la luz que había nacido.
Y esta luz fuese poco a poco condensando y tomando la forma de un niño, hasta que apareció un infante, como suelen ser los hombres al nacer.
(...) vi que tenía limpio el cuerpo, sin las manchas con que suelen nacer los hombres, y pensé para mis adentros que a lo mejor habían quedado otros fetos en la matriz de la doncella (...) Me acerqué luego a la doncella, la toqué, y comprobé que no estaba manchada de sangre." (Liber de infantia Salvatoris)
VIII 1 En aquellos días, llegó un decreto de Augusto, que ordenaba hacer un empadronamiento por toda la tierra, y entregar al emperador los impuestos debidos al tesoro, teniendo cada cual que pagar anualmente un diezmo calculado sobre el estado nominativo de las personas pertenecientes a su casa. En vista de ello, José resolvió presentarse con María al censo, para ser inscritos en él ambos, así como las demás personas de su familia. E inmediatamente enjaezó su montura, y preparó todo lo preciso para su subsistencia corporal. Y, tomando consigo a su hijo menor José colocó a María sobre el asno, y juntos partieron, siguiendo la ruta que se dirige hacia el Sur.
2. Y, cuando estuvieron a quince estadios de Nazareth, lo que hace nueve millas, José miró a María, y vio que su semblante estaba alterado, sombrío y melancólico. Pensó entre sí: Hállase en gestación, y, a causa de su embarazo, no puede sostenerse bien sobre su cabalgadura. Y preguntó a María: ¿Por qué está triste y turbada tu alma? Y María repuso: ¿Cómo podría estar alegre, encontrándome, como me encuentro, encinta, y no sabiendo adónde voy? José dijo: Tienes razón, María. Pero bendito sea el Señor Dios de Israel, que nos ha librado de la calumnia y de la denigración de los hombres. Y María replicó: ¿No te dije tiempo ha, en la esperanza de que me creyeses, que yo no era consciente de falta alguna, y que me juzgabas con ligereza temeraria, a pesar de mi inocencia? Pero el Señor de todas las cosas es quien me ha librado de mortales peligros.
3. Y, después de haber caminado una hora, José volvió a mirar a María, y vio con júbilo que ésta se estremecía de regocijo. Y María lo interrogó: ¿Por qué me miras, y por qué tu insistencia en preguntarme? José dijo: Es que me admiran los cambios de tu rostro, tan pronto triste como alegre. María dijo: Me exalto gozosamente, porque Dios me ha preservado de las emboscadas del enemigo. Mas quiero, para instrucción tuya, revelarte una cosa nueva. José dijo: Veamos. María dijo: Me alegro y me entristezco, porque contemplo dos ejércitos compuestos de numerosos batallones: uno a la derecha y otro a la izquierda. Los soldados del que se encuentra a la derecha, se muestran alegres, y los del que se encuentra a la izquierda, tristes.
4. Al oír esto, José quedó asombrado, y, sumiéndose en reflexión, se dijo: ¿Qué significa tan extraña visión? Y, en el mismo momento, un ángel se dirigió a María, y le dijo: Regocíjate, virgen y sierva del Señor. ¿Ves la señal que te ha aparecido? María dijo: Sí. El ángel dijo: Hoy día, los dolores de tu liberación están próximos. Las tropas que divisas a la derecha las componen todas las multitudes del ejército de los ángeles incorporales, que observan y esperan tu parto santo, para ir a adorar al niño recién nacido, hijo del rey divino y soberano de Israel. Las tropas que divisas a la izquierda son los batallones reunidos de la legión de los demonios de negros vestidos, los cuales aguardan el acontecimiento con gran turbación, porque van a ser derrotados. Y, habiendo oído estas palabras del ángel, José y María quedaron confortados, y rindieron vivas acciones de gracia a Dios.
5. Y así caminaban, en un frío día de invierno, el 21 del mes de tébéth, que es el 6 de enero. Y, como llegaron a un pasaje desolado, que había sido otrora la ciudad real llamada Bethlehem, a la hora sexta del día, que era un jueves, María dijo a José: Bájame del asno, porque el niño me hace sufrir. Y José exclamó: ¡Ay, qué negra suerte la mía! He aquí que mi esposa va a dar a luz, no en un sitio habitado, sino en un lugar desierto e inculto, en que no hay ninguna posada. ¿Dónde iré, pues? ¿Dónde la conduciré, para que repose? No hay aquí, ni casa, ni abrigo con techado, a cubierto del cual pueda ocultar su desnudez.
6. Al cabo de mirar mucho, José encontró una caverna muy amplia, en que pastores y boyeros, que habitaban y trabajaban en los contornos, se reunían, y encerraban por la noche sus rebaños y sus ganados. Allí habían hecho un pesebre para el establo en que daban de comer a sus animales. Mas, en aquel tiempo, por ser de invierno crudo, los pastores y los boyeros no se encontraban en la caverna.
7. José condujo a ella a María. La introdujo en el interior, y colocó cerca de la Virgen a su hijo José, en el umbral de la entrada. Y él salió, para ir en busca de una partera.
8. Y, mientras caminaba, vio que la tierra se había elevado, y que el cielo había descendido, y alzó las manos, como para tocar el punto en que se habían reunido tierra y cielo. Y observó, en torno suyo, que los elementos aparecían entorpecidos y como en estado bruto. Los vientos, inmóviles, habían suspendido su curso, y los pájaros habían detenido su vuelo. Y, mirando al suelo, divisó un jarro nuevo, cerca del cual, un alfarero amasaba arcilla, haciendo ademán de juntar sus dos manos, que no se juntaban. Todos los demás seres tenían los ojos puestos en lo alto. Contempló también rebaños, que un pastor conducía, pero que no marchaban. El pastor blandía su cayado, mas no podía pegar a los carneros, sino que su mano permanecía tensa y elevada hacia arriba. Por un barranco irrumpía un torrente, y unos camellos que pasaban por allí, tenían puestos sus labios en el borde del barranco, peros no comían. Así, en la hora del parto de la Virgen Santa, todas las cosas permanecían como fijadas en su actitud.
9. Mirando más lejos, José vio a una mujer, que venía de la montaña, y cuyos hombros cubría una larga túnica. Y fue a su encuentro, y se saludaron. Y José preguntó: ¿De dónde vienes, y adóndo vas, mujer? Y ella repuso: ¿Y qué buscas tú, que me interrogas así? José dijo: Busco una partera hebraica. La mujer dijo: ¿Quién es la que ha parido en la caverna? José dijo: Es María, que ha sido educada en el templo, y que los sacerdotes y todo el pueble me concedieron en matrimonio. Mas no es mi mujer según la carne, porque ha concebido del Espíritu Santo. La mujer dijo: Está bien, pero indícame dónde se halla. José dijo: Ven y ve.
10. Y, mientras caminaban, José preguntó a la mujer: Te agradeceré me des tu nombre. Y la mujer repuso: ¿Por qué quieres saber mi nombre? Yo soy Eva, la primera madre de todos los nacidos, y he venido a ver con mis propios ojos mi redención, que acaba de realizarse. Y, al oír esto, José se asombró de los prodigios de que venía siendo testigo, y que no se daban vagar unos a otros.
11. Habiendo llegado a la caverna, se detuvieron a cierta distancia de la entrada. Y, de súbito, vieron que la bóveda de los cielos se abría, y que un vivo resplandor se esparcía de alto a abajo. Una columna de vapor ardiente se erguía sobre la caverna, y una nube luminosa la cubría. Y se dejaba oir el coro de los seres incorporales, ángeles sublimes y espíritus celestes que, entonando sus cánticos, hacían resonar incesantemente sus voces, y glorificaban al Altísimo.
De cómo José llego a la caverna con premura, y vieron el parto
IX 1. Y, cuando José y nuestra primera madre vieron aquello, se prosternaron con la faz en el polvo, y, alabando a Dios en voz alta, lo glorificaban, y decían: Bendito seas, Dios de nuestros padres, Dios de Israel, que, por tu advenimiento, has realizado la redención del hombre; que me has restablecido de nuevo, y levantado de mi caída; y que me has reintegrado en mi antigua dignidad. Ahora mi alma se siente engrandecida y poseída de esperanza en Dios mi Salvador.
2. Y, después de haber hablado así, Eva, nuestra primera madre, vio una nube que subía al cielo, desprendiéndose de la caverna. Y, por otro lado, aparecía una luz centelleante, que estaba puesta sobre el pesebre del establo. Y el niño tomó el pecho de su madre, y abrevó en él leche, después de lo cual volvió a su sitio, y se sentó. Ante este espectáculo, José y nuestra primera madre Eva alabaron y glorificaron a Dios, y admiraron, estupefactos, los prodigios que acababan de ocurrir. Y dijeron: ¿Quién ha oído de boca de nadie una cosa semejante, ni visto con sus ojos nada de lo que nosotros estamos viendo?
3. Y nuestra primera madre entró en la caverna, tomó al niño en sus brazos, y lo acarició con ternura. Y bendecía a Dios, porque el niño tenía un semblante resplandeciente, hermoso y de rasgos muy abiertos. Y, envolviéndolo en pañales, lo depositó en el pesebre de los bueyes, y luego salió de la gruta. Y, de pronto, vio a una mujer llamada Salomé, que procedía de la ciudad de Jerusalén. Y, yendo hacia ella, le dijo: Te anuncio una feliz y buena nueva. En esta gruta, ha traído al mundo un hijo una virgen que no ha conocido en absoluto varón.
4. Y Salomé repuso: Me consta que toda la ciudad de Jerusalén la ha condenado como culpable y digna de muerte. Y, a causa de su vergüenza y de su deshonra, ha huido de la ciudad, para venir aquí. Y yo, Salomé, he sabido, en Jerusalén, que esa virgen ha dado a luz un hijo varón, y he venido, gozosa, para verlo. Nuestra primera madre Eva dijo: Es cierto, y, sin embargo, su virginidad es santa, y permanece inmaculada. Salomé preguntó: ¿Y cómo has podido enterarte de que continúa en estado virginal, después del parto? Eva contestó: Cuando entré en esta gruta, vi una nube luminosa que se cernía por encima de ella, y se oía, en las alturas, un rumor de palabras, con las que el numeroso ejército de los coros espirituales de los ángeles bendecían al Altísimo, y exaltaban su gloria. Y, hacia el cielo, se elevaba como una niebla brillante. Salomé le dijo: Por la vida del Señor, que no creeré en tus palabras, antes de ver que una virgen que no ha conocido varón ha traído un hijo al mundo, sin concurso masculino. Y, penetrando en la caverna, nuestra primera madre dijo a María: Disponte, porque es preciso, a que Salomé te ponga a prueba y corrobore tu virginidad.
5. Y, cuando Salomé entró en la caverna y, extendiendo la mano, quiso acercarla al vientre de la Virgen, súbitamente una llama, que brotó de allí con intenso ardor, le quemó la mano. Y, lanzando un grito agudo, exclamó: ¡Malhaya yo, miserable e infortunada, a quien mis faltas han extraviado gravemente! ¿Quién ha producido en mí este horror? Porque he pecado contra el Señor, he blasfemado de él, y he tentado al Dios vivo. ¡He aquí que mi mano se ha convertido en un fuego ardiente!
6. Pero un ángel, que estaba cerca de Salomé, le dijo: Extiende tu mano hacia el niño, aproxímala a él, y quedarás curada. Y, cayendo a los pies del niño, Salomé lo besó, y, tomándole en sus brazos, lo acariciaba, y decía: ¡Oh recién nacido, hijo del Padre grande y poderoso, niño Jesús, Mesías, rey de Israel, redentor, ungido del Señor, tú te has manifestado en la ciudad de David! ¡Oh luz que te has levantado sobre la tierra, tú nos has descubierto la redención del mundo!
7. Salomé añadió a estas palabras otras parecidas, y, en el mismo momento, su mano quedó curada. Y, levantándose, adoró al niño. Entonces, el ángel le dirigió la palabra, y le advirtió: Cuando vuelvas a Jerusalén, no digas a nadie la visión que te ha aparecido, no sea que llegue a conocimiento del rey Herodes, antes que el niño Jesús vaya al templo para la purificación, después de cuarenta días. Salomé repuso: Obedeceré, Señor, conforme a tu voluntad. Y, de regreso en su casa, no comunicó a nadie las palabras que el ángel le había dicho.
De los pastores que vieron la natividad del Señor
X 1. Y, cerca de aquel sitio, habitaban los pastores de que ya hemos hablado. Pero sus rebaños de cabras y de ovejas no se recogían más que al caer la noche, en lugares apartados y lejanos, donde pastaban en las montañas y en la llanura. Y, al oscurecer, cada pastor reunía su rebañó, y velaba y guardaba sobre él las vigilias de la noche. Y he aquí que el ángel del Señor vino sobre los pastores, y la claridad de Dios los cercó de resplandor. Y tuvieron gran temor y, lanzando gritos, se congregaron en un mismo lugar, y dijeron los unos a los otros: ¿Qué palabra es ésta que hasta nosotros ha llegado, y que no conocemos?
2. Mas el ángel les dijo de nuevo: No temáis, hombres discretos e inteligentes que os habéis congregado Porque he aquí que os doy nuevas de gran gozo, y es que os ha nacido hoy mismo un salvador, que es el Cristo del Señor, en la ciudad de David. Y esto os será por señal. Cuando entráis en la gruta, hallaréis a un niño envuelto en pañales y echado en un pesebre de bueyes Y, después de haber oído al ángel, los pastores, en nú mero de quince, fueron aprisa al paraje que les indican aquél. Y, viendo a Jesús, se prosternaron ante él y lo adoraron. Y alababan en voz alta a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres. Y cada uno de los pastores volvk a su rebaño, alabando y glorificando al Cristo.
De cómo los magos llegaron con presentes, para adorar al niño Jesús recién nacido
XI 1. Y José y María continuaron con el niño en la caverna, a escondidas y sin mostrarse en público, para que nadie supiese nada. Pero al cabo de tres días, es decir. el 23 de tébeth, que es el 9 de enero, he aquí que los magos de Oriente, que habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso, llegaron a la ciudad de Jerusalén. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes. Y los jefes de su ejército, investidos del mando general, eran en número de doce. Las tropas de caballería que los acompañaban, sumaban doce mil hombres, cuatro mil de cada reino. Y todos habían llegado, por orden de Dios, de la tierra de los magos, su patria, situada en las regiones de Oriente. Porque, como ya hemos referido, tan pronto el ángel hubo anunciado a la Virgen María su futura maternidad, marchó, llevado por el Espíritu Santo, a advertir a los reyes que fuesen a adorar al niño recién nacido. Y ellos, habiendo tomado su decisión, se reunieron en un mismo sitio, y la estrella que los precedía, los condujo, con sus tropas, a la ciudad de Jerusalén, después de nueve meses de viaje.
2. Y acamparon en los alrededores de la ciudad, donde permanecieron tres días, con los príncipes de sus reinos respectivos. Aunque fuesen hermanos e hijos de un mismo padre, ejércitos de lenguas y nacionalidades diversas caminaban en su séquito. El primer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, áloe, muselina, púrpura, cintas de lino, y también los libros escritos y sellados por el dedo de Dios. El segundo rey, Gaspar, aportaba, en honor del niño, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer rey, Baltasar, traía consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio.
3. Y, cuando llegaron a la ciudad de Jerusalén, el astro que los precedía, ocultó momentáneamente su luz, por lo que se detuvieron e hicieron alto. Y los reyes de los magos y las numerosas tropas de sus caballeros se dijeron los unos a los otros: ¿Qué hacer ahora, y en qué dirección marchar? Lo ignoramos, porque la estrella nos ha guiado hasta hoy, y he aquí que acaba de desaparecer., abandonándónos y dejándonos en angustioso apuro. Vamos, pues, a informarnos respecto al niño, y busquemos el lugar exacto en que esté, y después proseguiremos nuestra ruta. Y todos convinieron unánimemente en que esto era lo más puesto en razón.
4. Y el rey Herodes, al ver la numerosa caballería que acampaba, amenazadora, alrededor de la ciudad, concibió vivo temor. Y, poniéndose a reflexionar, se dijo: ¿Quiénes son esos hombres que acampan ahí con un ejército numeroso, y que disponen de una fuerza enorme, de tesoros, de vastas riquezas y de objetos de lujo? Ninguno de ellos ha venido a presentarse a mí, y sus jefes son en tal medida grandes y victoriosos, que no han dado un solo paso para cumplimentarme. Luego el rey mandó llamar a los príncipes de su corte y a sus más altos dignatarios y, reunidos en concejo, se dijeron los unos a los otros: ¿Cómo obraremos con esas gentes, que traen un ejército numeroso a sus órdenes, y que son jefes aguerridos?
5. Y los príncipes dijeron a Herodes: ¡Oh rey, ordena que se guarde bien esta ciudad por los guerreros de tu guardia, no sea que esos extranjeros la sorprendan clandestinamente, se apoderen de ella a viva fuerza, y conduzcan a los habitantes en cautividad! El rey repuso: Habláis bien, pero valgámonos antes de medios amistosos, y después veremos. Y los príncipes dijeron: ¡Oh rey, dispón que todas tus tropas se reúnan, que desplieguen vigilante energía, y que se mantengan atentas y sobre las armas! Y, en el ínterir, enviad a esas gentes como diputados a varones hábiles, que vayan a parlamentar con ellos, y que les pregunten, al justo y en detalle, de dónde vienen y adónde van.
6. Entonces Herodes eligió a tres príncipes, hombres doctos y letrados, para que fuesen a entrevistarse con los extranjeros de parte suya. Y, llegando a éstos, unos y otros se saludaron con mutua consideración, y se sentaron. Y los príncipes dijeron: Hombres venerables y reyes poderosos, explicadnos el motivo de vuestro advenimiento a nuestro país. Los magos dijeron: ¿Por qué nos hacéis esa pregunta, si somos nosotros los que venimos a interrogaros? Procedemos de Persia, comarca lejana, y tenemos prisa en proseguir nuestra ruta. Los príncipes dijeron: Escuchadnos, por amor de Dios. Nuestro rey está en la ciudad, y, al notar que os establecíais aquí en observación, esperaba que os presentaseis a él, pues querría veros, oíros, hablaros, y conversar con vosotros. Mas, como no os apresuraseis a ir a visitarlo, nos ha enviado en vuestra busca, para invitaros a que os personéis en su palacio, a fin de informarse, con todo respeto, de vuestras intenciones, y saber lo que deseáis.
7. Los magos dijeron: ¿Y para qué nos requiere vuestro rey? Si él tiene alguna cuestión que plantearnos, nosotros, por nuestra parte, nada tenemos que ver, nada que oír, nada que manifestar a nadie. Los príncipes dijeron: ¿Venís, pues, como amigos o con designios violentos? Los magos dijeron: Libre y gozosamente hemos venido de nuestra nación aquí. Nadie nos ha sometido a semejante interrogatorio, ¡y vosotros pretendéis ahora sondearnos! Los príncipes dijeron: El rey es quien nos ha mandado venir a veros, a oíros y a hablaros. Desde que habéis acampado en las afueras, un olor de esencias aromáticas ha salido de vuestras tiendas, y llenado toda nuestra ciudad. ¿Sois mercaderes, que os dedicáis al gran comercio, o poderosos señores familiares de reyes, que traéis en abundancia perfumes refinados de todas las flores preciosas, los cuales tratan de cambiar en algún país rico? Los magos dijeron: Nada de eso somos, ni nada tenemos que vender, y sólo preguntamos por nuestro camino.
8. Los príncipes preguntaron: ¿Qué camino? Y los magos contestaron: Aquel por el que el Señor nos conducirá, en la justicia, hasta el país del bien. Por orden de Dios y de común acuerdo, hemos venido aquí. Hace nueve meses que nos pusimos en marcha, y no pudimos aún llegar a tiempo a nuestro destino. La estrella que nos guiaba, nos precedía de continuo, y, al terminar cada etapa de nuestro viaje, se estacionaba sobre nuestras cabezas. Cuando, puestos de nuevo en camino, apresurábamos la marcha, la estrella, dejada atrás, tomaba otra vez la delantera, y así hasta este lugar. Ahora, su luz, ha desaparecido de nuestra vista, y, sumidos en la incertidumbre, no sabemos qué hacer.
9. Y los príncipes fueron a contar al rey todo lo que les participaron los magos. Entonces Herodes se decidió a ir en persona a entrevistarse con ellos, y, así que estuvo en su campamento, les preguntó: ¿Con qué propósito habéis hecho tan largo viaje a esta tierra, con ejército tan numeroso y con presentes tan ricos? Y los magos contestaron: Venimos de Persia, del Oriente. Por razón de nuestra nacionalidad, se nos llama magos. Hemos llegado aquí conducidos por una estrella, y la causa de nuestro viaje es haber visto en nuestro país que un rey ha nacido en el país de Judea. Nuestro objeto es visitarlo y adorarlo.
10. Herodes, que tal oyó, quedó profundamente turbado y empavorecido. Él interrogó a los extranjeros: ¿De quién habéis sabido lo que decís, o quién os lo ha contado? Y los magos respondieron: De ello hemos recibido de nuestros antepasados el testimonio escrito, que se guardó bajo pliego sellado. Y, durante largos años, de generación en generación, nuestros padres y los hijos de sus hijos han permanecido en expectación, hasta el momento en que aquella palabra se ha realizado ante nosotros, puesto que en una visión se nos ha manifestado, por mandato de Dios y por ministerio de un ángel. Y hemos llegado a este lugar, que nos ha indicado el Señor. Herodes dijo: ¿De dónde proviene ese testimonio, sólo de vosotros conocido?
11. Los magos dijeron: Nuestro testimonio no proviene de hombre alguno. Es una orden divina concerniente a un designio que el Señor ha prometido cumplir en favor de los hijos de los hombres, y que se ha conservado entre nosotros hasta el día. Herodes dijo: ¿Dónde está ese libro, que vuestro pueblo posee con exclusión de todo otro? Los magos dijeron: Ningún Otro pueblo lo conoce, ni de oídas, ni por su propia inteligencia, y sólo nuestro pueble posee de él un testimonio escrito. Porque, cuando Adán hubo abandonado al Paraíso, y cuando Caín hubo matado a Abel, el Señor concedió a nuestro primer padre el nacimiento de Seth, el hijo de consolación, y, con él, aquella carta escrita, firmada y sellada por el dedo del mismo Dios. Seth la recibió de su padre, y la dio a sus hijos. Sus hijos la dieron a sus hijos, de generación en generación. Y, hasta Noé, recibieron la orden de guardar cuidadosamente dicha carta. Noé se la dio a su hijo Sem, y los hijos de éste la transmitieron a los suyos. Y éstos, a su vez, la dieron a Abraham. Y Abraham la dio a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alto, por cuya vía nuestro pueblo la recibió, en tiempo de Ciro, monarca de Persia, y nuestros padres la depositaron con grande honra en un salón especial. Finalmente, la carta llegó hasta nosotros. Y nosotros, poseedores de ese testimonio escrito, conocimos de antemano al nuevo monarca, hijo del rey de Israel.
12. Al escuchar esto, llenóse de rabia el corazón de Herodes, que dijo: Mostradme esos signos escritos, que poseéis. Los magos dijeron: Lo que hemos prometido remitir a su dirección, y cumplir en su nombre, no podemos abrirlo, ni mostrarlo a nadie. Entonces Herodes ordenó que se detuviese a los magos a viva fuerza. Empero, de súbito, el palacio, en que residían multitud de gentes, fue sacudido por espantosa conmoción. Las columnas se abatieron por cuatro lados, y todo el cimiento del palacio se desfondó con gran ruina. Una muchedumbre numerosa que se encontraba fuera, huyó de allí, aterrada, y los que estaban en el interior del edificio, grandes y pequeños, quedaron muertos en número de setenta y dos. A cuya vista, todos los que habían venido a aquel lugar, cayeron a los pies de Herodes, y le suplicaron, diciendo: Déjalos proseguir tranquilamente su camino. Y su hijo Arquelao se puso también de hinojos ante su padre, y le dirigió el mismo ruego.
13. El impío Herodes consintió en el deseo de su hijo, y despidió a los magos, preguntándoles en tono de amistad: ¿Qué deseáis que haga por vosotros? Y los magos contestaron: No tenemos otra demanda que hacerte sino ésta: ¿Qué hay escrito en vuestra ley? ¿Qué leéis en ella? Y Herodes repuso: ¿Qué queréis decir? Y los magos interrogaron: ¿Dónde va a nacer el Cristo, rey de los judíos? Y, oyendo esto, Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y, convocados todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó: ¿Dónde ha de nacer el Cristo? Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea, ciudad de David. Y Herodes dijo a los magos: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño, y, después que hallarais, hacédmelo saber, para que yo también vaya, y lo adore. Mas el tirano impío hablaba de esta suerte, para hacer pasar el niño a cuchillo, por medio de aquella información sorprendida pérfidamente.
14. Y los magos, levantándose en seguida, se prosternaron ante Herodes y ante toda la ciudad de Jerusalén, y continuaron su ruta. Y he aquí la estrella, que habían visto antes, iba delante de ellos, hasta que, llegando, se puso sobre donde estaba el niño Jesús. Y, regocijándose con muy grande gozo, bajaron cada cual de su montura, e inmediatamente, hicieron resonar sus bocinas, sus pífanos, sus tamboriles, sus arpas y todos sus demás instrumentos de música, en honor del recién nacido, hijo del rey de Israel. Reyes, príncipes y toda la multitud de la comitiva, entonando un canto, empezaron a bailar y, a plena voz, con alegría, con reconocimiento, con corazón jubiloso, bendecían y alababan a Dios, por haberlos considerado dignos de llegar a tiempo a Bethlehem, para contemplar la gloria del gran día, ilustrado por el misterio que ante ellos se mostraba.
15. Al ver todo aquel aparato, y al oír todo aquel estruendo, José y María, confusos y medrosos, huyeron de allí, y el niño Jesús quedó solo en la caverna, acostado en el pesebre de los animales. Mas los príncipes y los grandes señores de los reyes magos, detuvieron a José, y le dijeron: Viejo, ¿qué temor es el tuyo, y por qué haces esto? Nosotros, en verdad, también somos hombres semejantes a vosotros. José repuso: ¿De dónde llegáis a esta hora, y qué pretendéis, al venir aquí con tan numeroso ejército? Los magos replicaron: Llegamos de una tierra lejana, nuestra patria Persia, y venimos con gran copia de presentes y de ofrendas. Queremos conocer al niño recién nacido, que es el rey de los judíos, y adorarlo. Si por acaso lo sabes a ciencia cierta, indícanos puntualmente el lugar en que se halla, a fin de que vayamos a verlo. Al oír esto, María entró con júbilo en la caverna, y, alzando al niño en sus brazos, sintió el corazón lleno de alegría. Y luego, bendiciendo y alabando y glorificando a Dios, permaneció sentada en silencio.
16. Por segunda vez los magos interrogaron a José en esta guisa: Venerable anciano, infórmanos con exactitud, manifestándonos dónde se encuentra el niño recién nacido. José, con el dedo, les mostró de lejos la caverna. Y María dio de mamar a su hijo, y volvió a ponerlo en el pesebre del establo. Y los magos llegaron gozosos a la entrada de la caverna. Y, divisando al niño en el pesebre de los animales, se prosternaron ante él, con la faz contra la tierra, reyes, príncipes, grandes señores, y todo el resto de la multitud que componía su numeroso ejército. Y cada uno aportaba sus presentes, y los ofrecía.
17. En primer término se adelantó Gaspar, rey de la India, llevando nardo, cinamomo, canela, incienso y otras esencias olorosas y aromáticas, que esparcieron un perfume de inmortalidad en la gruta. Después Baltasar, rey de la Arabia, abriendo el cofre de sus opulentos tesoros, sacó de él, para ofrendárselos al niño, oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio. A su vez, Melkon, rey de la Persia, presentó mirra, áloa, muselina, púrpura y cintas de lino.
18. Y, no bien hubieron ofrecido cada uno sus presentes, en honor del hijo real de Israel, los magos salieron de la gruta, y, reuniéndose los tres fuera de ella, iniciaron mutua consulta entre sí. Y exclamaron: ¡Asombroso es lo que acabamos de ver en tan pobre reducto, desprovisto de todo! Ni casa, ni lecho, ni habitación, sino una caverna lóbrega, desierta e inhabitada, en que estas gentes no tienen ni aun lo necesario çara procurarse abrigo. ¿De qué nos ha servido venir de tan lejos para conocerlo? Franqueémonos los unos con los otros en recíproca sinceridad. ¿Qué signo maravilloso hemos contemplado aquí, y qué prodigio nos ha aparecido a cada uno? Los hermanos se dijeron a una: Sí, lleváis razón. Contémonos nuestra visión respectiva. Y preguntaron a Gaspar, rey de la India: Cuando le ofreciste el incienso, ¿qué apariencia reconociste en él?
19. Y el rey Gaspar contestó: Reconocí en él al hijo de Dios encarnado, sentado en un trono de gloria, y a las legiones de los ángeles incorporales, que formaban su cortejo. Ellos dijeron: Está bien. Y preguntaron a Baltasar, rey de la Arabia: Cuando le aportaste tus tesoros, ¿bajo qué aspecto se te presentó el niño? Y Baltasar contestó: Se me presentó a modo de un hijo de rey, rodeado de un ejército numeroso, que lo adoraba de rodillas. Ellos dijeron: La visión es muy propia. Y Melkon, sometido a la misma interrogación que sus hermanos, expuso: Yo lo vi como hijo del hombre, como un ser de carne y hueso, y también le vi muerto corporalmente entre suplicios, y más tarde levantándose vivo del sepulcro. Al escuchar tales confidencias, los reyes, llenos de estupor, se dijeron con pasmo: Nuevo prodigio es el que estas tres visiones sugieren. Porque nuestros testimonios no concuerdan entre sí, y, sin embargo, nos es imposible negar un hecho patentizado por nuestros propios ojos.
20. Y por la mañana, muy temprano, los reyes se levantaron, y se dijeron los unos a los otros: Vamos juntos a la caverna, y veamos si algún otro signo se nos manifiesta claro. Y Gaspar entró en la gruta, y vio al niño en el pesebre del establo. E, inclinándose, se prosternó, y tuvo la segunda visión, la de Baltasar, a quien se le mostró el niño a manera de un monarca terrestre. Y, cuando salió, relató el caso a los otros en estos términos: No he tenido mi primera visión, sino la tuya, Baltasar, la que tú nos has referido. Y Baltasar entró a su vez, y halló al niño en el regazo de su madre. E, inclinándose, se prosternó ante él, y tampoco tuvo su visión del día anterior, en que el niño se le apareciera como hijo de rey, sino como hijo del hombre, con su carne muerta entre tormentos, y después resucitado y vuelto a la vida. Y fue a comunicar esto a los otros hermanos, diciéndoles: No he renovado mi primera visión, sino contemplado la de Melkon, tal como él nos la ha contado. Entonces entró Melkon, y encontró al Cristo sentado sobre un trono sublime. E, inclinándose, se prosternó ante él, y no lo vio ya como lo había visto la primera vez, muerto y vuelto a la vida, sino conforme lo viera Gaspar, como Dios hecho carne y nacido de la Virgen. Lleno de gozo, Melkon fue, presuroso, a prevenir a los otros hermanos, diciéndoles: No he tenido mi primera visión, sino la de Gaspar, pues vi a Dios, sentado sobre un trono de gloria.
21. Luego de haber visto todas estas cosas, los reyes se congregaron nuevamente en consulta. Y cambiaron impresiones sobre la visión que cada uno había percibido y comprendido. Y se dijeron: Retirémonos ahora a nuestro albergue. Mañana, muy temprano, volveremos por tercera vez a la gruta, y nos aseguraremos de modo positivo y definitivo si está realmente allí el que el Señor nos ha mostrado. Y, habiendo regresado a su tienda, permanecieron alegres en ella, hasta que despuntó el día. Y, levantándose, llegaron a la abertura de la caverna, en la cual penetraron uno a uno. Y miraron y reconocieron al niño, y tuvieron de él la misma visión que habían tenido la primera vez. Y, transportados de júbilo, se contaron los unos a los otros lo que habían comprobado, y fueron a anunciarlo a todo su ejército en estos términos: En verdad, ese niño es efectivamente Dios e hijo de Dios, que se ha mostrado a cada uno de nosotros bajo una apariencia exterior en relación con los dones que respectivamente le hemos ofrecido. Y ha recibido con dulzura y con bondad nuestro saludo y el homenaje de nuestros presentes. Y todos, reyes, príncipes, grandes señores y toda la multitud del numeroso ejército que se encontraba allí, tuvieron fe en el niño Jesús.
22. Y de nuevo el rey Melkon tomó el libro del Testamento, que guardaba en su casa como herencia de los primeros antepasados, según ya advertimos, y se lo presentó al niño, diciéndole: He aquí tu carta, que a nuestros ascendientes entregaste en custodia, firmada y sellada por ti. Toma este documento auténtico que has escrito, ábrelo y léelo, porque el quirógrafo está a tu nombre. Y el documento era aquel cuyo texto permanecía oculto bajo pliego, y que los magos no se habían atrevido a abrir, y menos aún a dar a los judíos y a sus sacerdotes, por cuanto éstos no eran dignos de llegar a ser hijos del reino de Dios, destinados como estaban a renegar del Salvador, y a crucificarlo.
23. Dicho documento había sido regalado por Dios a Adán, del cual, después de su expulsión del Paraíso, se había apoderado un gran dolor, a raíz del homicidio perpetrado por Caín en la persona de su hermano Abel. Mas, cuando hubo visto al primero castigado por Dios, y a él mismo arrojado del edén glorioso por su desobediencia, se encontró también atormentado en sus hijos, por la aflicción del espectáculo de Abel muerto y Caín condenado a siete penas. Adán más entristecido todavía y sumido en un duelo más profundo, no mantuvo ya relaciones conyugales con Eva. Y, al cabo de doscientos cuarenta años de haber salido del Paraíso, Dios, en su misericordia, le envió un ángel, y le ordenó que entrase a Eva. E hizo nacer a Seth, nombre que significa hijo de la consolación. Y, por haber querido Adán hacerse Dios, éste resolvió hacerse hombre, en el exceso de su piedad y de su amor a nuestra desdichada especie. Y prometió a nuestro primer padre que, conforme a su plegaria, escribiría y sellaría con su propio dedo un pergamino en letras de oro, que llevaría la siguiente portada: En el año seis mil, el día sexto de la semana, el mismo en que te creé, y a la hora sexta, enviaré a mi hijo único, el Verbo divino, que tomará carne en tu raza, y que se convertirá en hijo del hombre, y que te restablecerá de nuevo en tu dignidad original, por los supremos tormentos de su cruz. Y entonces tú, Adán, unido a mí con un alma pura y un cuerpo inmortal, quedarás deificado, y podrás, como yo, discernir el bien y el mal.
24. Y este documento, que Adán dio a Seth, Seth a Enoch, Enoch a sus hijos, y que de tal suerte pasó de unos descendientes a otros, hasta Noé; que Noé dio a Sem, Sem a sus hijos, y sus hijos a sus hijos hasta Abraham; que Abraham dio Melquisedec el pontífice; que Melquisedec dio a otro, y éstos a otros todavía, hasta que llegó a manos de Ciro, quien lo guardó cuidadosamente en un salón especial, donde se conservó hasta el tiempo de la natividad del Cristo: ese documento era el mismo que los magos ofrecieron al niño Jesús. Y, como los reyes y todo su acompañamiento hubiesen cumplido sus votos y sus plegarias, después de tres días de permanencia en la gruta, deliberaron entre sí, y se dijeron: No hay que olvidar lo prometido. Vamos por última vez a la caverna, para adorar al niño, y después reanudaremos nuestro viaje en paz. Y, de común acuerdo, entraron en el establo, y de nuevo tuvieron exactamente sus visiones respectivas. Y, conmovidos por gran temor, se prosternaron ante el recién nacido, y rindieron testimonio de fe en él, diciéndole: Eres Dios e hijo de Dios. Y, salidos de la gruta, continuaron en sus alrededores el día entero hasta el siguiente. Y, con júbilo y alegría, bendecían y alababan a Dios.
25. Y, por la mañana, al despuntar la aurora, el día primero de la semana, el 25 de tébéth y de enero el 12, se dispusieron a partir para su país. Y, cuando deliberaban sobre si volverían a entrevistarse con Herodes, he aquí que una voz les habló, diciendo: No tornéis a Herodes, el tirano impío, porque quiere matar a ese tierno infante. Y, habiendo oído esto, los magos renunciaron a pasar por la ciudad de Jerusalén, y regresaron a su tierra por otro camino. Y, glorificando al Cristo, Dios del universo, marcharon a su patria, poseídos de gozo y siguiendo la ruta por donde el Señor los conducía.
EL EVANGELIO ARMENIO DE LA INFANCIA
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Nacimiento de Jesús en la gruta.
Testimonio de los pastores
XIII 1. Y ocurrió, algún tiempo más tarde, que un edicto de César Augusto obligó a cada uno a empadronarse en su patria. Y este primer censo fue hecho por Cirino, gobernador de Siria. José, pues, se vio obligado a partir con María para Bethlehem, porque él era de ese país, y María era de la tribu de Judá, de la casa y patria de David. Y, según José y María iban por el camino que conduce a Bethlehem, dijo María a José: Veo ante mí dos pueblos, uno que llora, y otro que se regocija. Mas José le respondió: Estáte sentada y sosténte sobre tu montura, y no digas palabras inútiles. Entonces un hermoso niño, vestido con un traje magnífico, apareció ante ellos, y dijo a José: ¿Por qué has llamado inútiles las palabras qúe María ha dicho de esos dos pueblos? Ella ha visto al pueblo judío llorar, por haberse alejado de su Dios, y al pueblo de los gentiles alegrarse, por haberse aproximado al Señor, según la promesa hecha a nuestros padres, puesto que ha llegado el tiempo en que todas las naciones deben ser benditas en la posteridad de Abraham.
2. Dichas estas palabras, el ángel hizo parar la bestia, por cuanto se acercaba el instante del alumbramiento, y dijo a María que se apease, y que entrase en una gruta subterránea en la que no había luz alguna, porque la claridad del día no penetraba nunca allí. Pero, al entrar María, toda la gruta se iluminó y resplandeció, como si el sol la hubiera invadido, y fuese la hora sexta del día, y, mientras María estuvo en la caverna, ésta permaneció iluminada, día y noche, por aquel resplandor divino. Y ella trajo al mundo un hijo que los ángeles rodearon desde que nació, diciendo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
3. Y José había ido a buscar comadronas. Mas, cuando estuvo de vuelta en la gruta, María había ya parido a su hijo. Y José le dijo: Te he traído dos comadronas, Zelomi y Salomé, mas no osan entrar en la gruta a causa de esta luz demasiado viva. Y María, oyéndola, sonrió. Pero José le dijo: No sonrías, antes sé prudente, por si tienes necesidad de algún remedio. Entonces hizo entrar a una de ellas. Y Zelomi, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.
4. Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a Maria: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomi es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelanté la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.
5. Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y la dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada. Y, saliendo fuera, se puso a proclamar a grandes voces los prodigios que había visto y experimentado, y cómo había sido curada, y muchos creyeron en sus palabras.
6. Porque unos pastores afirmaban a su vez que habían visto a medianoche ángeles cantando un himno, loando y bendiciendo al Dios del cielo, y diciendo que el Salvador de todos, el Cristo, había nacido, y que en él debía Israel encontrar su salvación.
7. Y una gran estrella brillaba encima de la gruta, de la tarde a la mañana, y nunca, desde el principio del mundo, se había visto una tan grande. Y los profetas que estaban en Jerusalén decían que esa estrella indicaba el nacimiento del Cristo, el cual debía cumplir las promesas hechas, no sólo a Israel, sino a todas las naciones.
El buey y el asno del pesebre
XIV 1. El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y deposité al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor.
2. Y estos mismos animales, que tenían al niño entre ellos, lo adoraban sin cesar. Entonces se cumplió lo que se dijo por boca del profeta Habacuc: Te manifestarás entre dos animales. Y José y María permanecieron en este sitio con el niño durante tres días.
La circuncisión
XV 1. El sexto día entraron en Bethlehem, donde pasaron el séptimo día. El octavo, circuncidaron al niño, y lo llamaron Jesús, como lo había denominado el ángel antes de su concepción. Cuando se cumplieron, según la ley de Moisés, los días de la purificación de María, José condujo al niño al templo del Señor. Y, como el niño había sido circunciso, ofrecieron por él dos tórtolas y dos pichones.
2. Y había en el templo un hombre de Dios, perfecto y justo, llamado Simeón, y de edad de ciento doce años. Y el Señor le había hecho saber que no moriría sin haber visto al Cristo, hijo de Dios encarnado. Cuando hubo visto al niño, gritó en alta voz: Dios ha visitado a su pueblo y el Señor ha cumplido su promesa. Y adoró al niño. Luego, tomándolo en su manto, lo adoró otra vez, y le besó los pies, diciendo: Ahora, Señor, deja partir a tu servidor en paz, según tu promesa, puesto que mis ojos han visto tu salvación, que has preparado a la faz de todos los pueblos: luz que debe disipar las tinieblas de las naciones, e ilustrar a Israel, tu pueblo.
3. Había también en el templo del Señor una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, que había vivido con su marido siete años después de su virginidad, y que era viuda hacía ochenta y cuatro años. Nunca se había alejado del templo del Señor, entregándose siempre a la oración y al ayuno. Y, acercándose, adoró al niño, y proclamó que era la redención del siglo.
Visita de los magos
XVI 1. Y, transcurridos dos años, vinieron de Oriente a Jerusalén unos magos, que traían consigo grandes ofrendas, y que interrogaron a los judíos, diciéndoles: ¿Dónde está el rey que os ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarlo. Y la nueva llegó al rey Herodes, y lo asustó tanto, que consultó a los escribas, a los fariseos y a los doctores del pueblo para saber por ellos dónde habían anunciado los profetas que debía nacer el Cristo. Y ellos respondieron: En Bethlehem de Judea. Porque está escrito: Y tu, Bethlehem, tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti debe salir el jefe que regirá a Israel, mi pueblo. Entonces el rey Herodes llamó a los magos, e inquirió de ellos el tiempo en que la estrella había aparecido. Y los envió a Bethlehem, diciéndoles: Id, e informaos exactamente del niño, y, cuando lo hayáis encontrado, anunciádmelo, a fin de que yo también lo adore.
2. Y, al dirigirse los magos a Bethlehem, la estrella les apareció en el camino, como para servirles de guía, hasta que llegaron adonde estaba el niño. Y los magos, al divisar la estrella, se llenaron de alegría, y, entrando en su casa, vieron al niño Jesús, que reposaba en el seno de su madre. Entonces descubrieron sus tesoros, e hicieron a María y a José muy ricos presentes. Al niño mismo cada uno le ofreció una pieza de oro. Después, uno ofreció oro, otro incienso y otro mirra. Y, como quisieran volver a Herodes, un ángel les advirtió en sueños que no hiciesen tal. Adoraron, pues, al niño con alegría extrema, y volvieron a su país por otro camino.
EL EVANGELIO DEL PSEUDO-MATEO
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El Nacimiento otros relatos
"...Y en aquel momento la estrella aquella, que habían visto en el Oriente, volvió de nuevo a guiarles hasta que llegaron a la cueva, y se posó sobre la boca de ésta. Entonces vieron los magos al Niño con su Madre.." (Protoevangelio de Santiago XXI, 3)
Sobradamente conocida es la historia del nacimiento de Jesús de Nazaret. Al menos, en la versión oficial transmitida tanto por la Iglesia como por la tradición piadosa de los creyentes.
Sin embargo, resulta interesante revisar algunos detalles aportados en su mayoría por diversos evangelios apócrifos, y que si bien no cambian aspectos significativos de dicha historia pueden resultar reveladores en cuanto a la naturaleza de sus artífices.
Camino de Belén, la urgencia del parto los obliga a refugiarse en una cueva "en la que nunca había entrado el sol".
"Más, en el momento mismo en que entró María el recinto se inundó de resplandores y quedó todo refulgente, como si el sol estuviera allí dentro. Aquella luz divina dejó la cueva como si fuera el mediodía. Y mientras estuvo allí María, el resplandor no faltó ni de día ni de noche." (Apócrifo de San Mateo)
"Y yo, José, me eché a andar, pero no podía avanzar; y al elevar mis ojos al espacio, me pareció ver como si el aire estuviera estremecido de asombro; y cuando fijé mi vista en el firmamento, lo encontré estático y los pájaros del cielo inmóviles; y al dirigir mi mirada hacia atrás, vi un recipiente en el suelo y unos trabajadores echados en actitud de comer con sus manos en la vasija. Pero los que simulaban masticar, en realidad no masticaban; y los que parecían estar en actitud de tomar la comida, tampoco la sacaban del plato; y, finalmente, los que parecían introducir los manjares en la boca, no lo hacían, sino que todos tenían sus rostros mirando hacia arriba". (Protoevangelio de Santiago, XVIII)
También había unas ovejas que iban siendo arreadas, pero no daban un paso, sino que estaban paradas, y el pastor levantó su diestra para bastonearlas con el cayado, pero quedó su mano tendida en el aire. Y al dirigir mi vista hacia la corriente del río, vi cómo unos cabritillos ponían en ella sus hocicos, pero no bebían. En una palabra, todas las cosas eran en un momento apartadas de su curso normal." (Protoevangelio de Santiago, XVIII)
"Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. (...) De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla." (Protoevangelio de Santiago, XIX)
"Finalmente, dio a luz un niño, a quien en el momento de nacer rodearon los ángeles…" (Apócrifo de San Mateo)
"En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas (...) Y en cuanto salió la luz, la doncella adoró a Aquel a quien reconoció haber ella misma alumbrado. El niño lanzaba de sí resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista, pues sólo Él apareció como paz que apacigua todo...
Aquella luz se multiplicó y oscureció con su resplandor el fulgor del sol, mientras que esta cueva se vio inundada de una intensa claridad…
Yo, por mi parte, quedé llena de estupor y de admiración y el miedo se apoderó de mí, pues tenía fija mi vista en el intenso resplandor que despedía la luz que había nacido.
Y esta luz fuese poco a poco condensando y tomando la forma de un niño, hasta que apareció un infante, como suelen ser los hombres al nacer.
(...) vi que tenía limpio el cuerpo, sin las manchas con que suelen nacer los hombres, y pensé para mis adentros que a lo mejor habían quedado otros fetos en la matriz de la doncella (...) Me acerqué luego a la doncella, la toqué, y comprobé que no estaba manchada de sangre." (Liber de infantia Salvatoris)
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